El diario de la Señorita Kadbury

Verte llorar.

Posted on: marzo 22, 2010

Hice llorar al lobo. Sí, sí. No era la idea ir con otro planteo.

Cuando llegué a su casa, él estaba metido para adentro, callado. Pregunté y pregunté hasta que me dio una respuesta coherente. Resulta que la ex lo viene buscando. Le mandó un mail reclamándole una manta, va a ir a una reunión de unos amigos de él. Y a él no le hace ninguna gracia. Desconoce sus motivaciones y se pone triste.

Yo entiendo que pasó muy poco tiempo desde que se terminó esa historia tan larga e intensa, que implicó concubinato por años y hasta la idea de hijos juntos. Entiendo que él esté en duelo, todavía. Todo eso lo entiendo. Pero igual me pone triste, me asusta. Me recuerda que sus circunstancias, y por lo tanto, las de nuestra relación, no son simples. Eso tira para atrás mucho más que la diferencia de edad y de momentos de la vida.

No le plantée nada, en el momento. Le dije que claramente preferiría que las cosas fueran distintas, pero que todo bien.

Horas más tarde, en un momento un tanto inoportuno, no pude caretearla más. A su quinto ¿estás bien?, le confesé que hace 2 semanas había pensado en terminar todo, y que lo consideraba solo para protegerme.

Debo reconocer que fui una verdadera pelotuda al planteárselo así. Hubiese sido mucho más fácil y simple decirle que me asustaba mucho toda su situación y tenía miedo a sufrir. Pero me salió decirle eso.

Me asusta. Trato de convencerme de que en realidad él no me gusta. Trato de pensar que lo nuestro es solo sexo (y del mejor, con multiplicidad de Ooh!). Trato, pero no lo logro. Me gusta, lo quiero.  Me cae bien.

Ojo. No estoy diciendo que sé que quiero que sea el padre de mis hijos. No lo estoy eligiendo así. Lo estoy eligiendo por este presente que, con todas sus complicaciones, me gusta. Me gusta dormir con él, hablar con él. Tenemos mucho que ver en lo que somos hoy.

Lo tranquilicé diciéndole que no iba a desaparecer. Que me encantaba estar con él, al punto que tolero cosas que jamás pensé que iba a tolerar (cigarrillo, todo el episodio de la merca, etc). Que estaba asustada y me sentía inestable, insegura.

Verlo llorar así, por más de que también estaba descargando angustia por todo lo de la ex, me hizo sentir un poquito más segura. Y más tarde, en pleno acto, se le escapó un “mi amor”. Quizás debería asustarme, pero él me asegura que lo mío es aparte, que no estoy llenándole un vacío.

En fin, las cosas son complicadas y no queda otra que ir lento -si es que estamos yendo a algún lado-. Lentos. En parte también está bien eso para mí. Por un lado me encanta un hombre con todas las letras, pero por otro no estoy nada lista para proyectar cosas tan serias como proyecta la gente de esa edad. Primero quiero encaminar mi vida, mi(s) carrera(s).

Le quiero.

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Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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