El diario de la Señorita Kadbury

Malditos los imaginarios, bendita la sinceridad.

Posted on: abril 23, 2010

¿Por dónde empiezo?

Por lo más importante: hoy estoy bien. El martes tuve terapia (¿estaré camino a la dependencia? lo cierto es que me hace muy bien), ayer miércoles finalmente me vino y también pude hablar con el lobo, luego de comentarle que estaba un poco triste. Fue una charla muy sincera en la que contrapusimos nuestros puntos de vista y llegamos al mismo callejón sin salida de siempre.

Expondré a continuación ambas posturas, la lobística y la chocolatosa, y, luego, el acuerdo.

Lobística: Al Lobo le gusta mucho la señorita Kadbury, la quiere (MUCHO, dijo ayer), la respeta, se siente identificado y opina que entre ellos sexualmente existe sinergia única. El Lobo está en duelo, aún desprendiendo esos retazos superyoicos, productos de la voz internalizada de la pareja anterior (esto último es interpretación de SK), tratando de superar la culpa del que deja de amar y que lastimó sin desearlo. El Lobo no puede ni imaginar una relación con alguien. Ante la pregunta incisiva de la Srita., dice que no sabe si es por su coyuntura o por ella, pero no ve viable una relación entre ellos. Dice que esto no va a ningún lado. Sin embargo, -también ante la pregunta del bando femenino- no siente que sea éste el momento de dejar de verse. Dice que le parece egoísta no poder ofrecerle lo que Srita quiere  (mejor dicho, lo que él cree que ella quiere) y seguir fomentando sus ilusiones de una relación. Teme lastimar a la Srita y por eso, a veces, cree que sería mejor terminar todo.

Chocolatosa: La Srita Kadbury aún no sale de su asombro inicial ante tanta compatibilidad física y personal. Cree que ese sexo maravilloso es reflejo de una afinidad en otros ámbitos de la vida. La Srita K. siente que ESTO va a algún lado. Lo siente, no puede justificarlo con nada más que su mera sensación. Cree (aunque el lobo opina que es algo que ella quiere creer y que no es cierto) que él siente lo mismo, pero sus circunstancias y sus miedos se lo ocultan. Cree que es capaz de esperar un tiempo, a que pase este momento de la vida del Lobo, para confirmar o refutar su teoría. Quiere eso. No sabe qué tipo de relación quiere en este momento. Simplemente quiere decidir ella misma  cómo protegerse. Sólo espera la pura sinceridad del lobo y es eso lo que obtiene. Así como la reciprocidad de las  ganas de verse.

El acuerdo llegado es el siguiente: si este fin de semana, ambos se sienten lo suficientemente fuertes como para verse sin estar preocupándose por un futuro, se verán y de paso tratarán de aclarar un poco más el panorama. Si no, esperarán un poco más o volverán a debatir.

Yo, hoy, me muero de ganas.

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Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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