El diario de la Señorita Kadbury

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En estos últimos años reaprendí algunas cosas fundamentales sobre cómo quería vivir mi vida. Voy a intentar compartilas, quizás a algunos les resulten obvias o incluso erradas, pero cualquier comentario es bienvenido.

  • Sobre cómo usar mi tiempo.

Antes. Llegaba marzo y yo empezaba a enloquecer. Quería saber cómo iba a ser todo mi año: horarios, presupuesto, actividades extracurriculares. Quería saber todo, organizar todo en función de algún resultado final ya fuera laboral o personal. Quería saber qué futuro me estaba preparando. Cada decisión tenía que ser la correcta, no me permitía equivocarme. No podía desperdiciar tiempo (ni dejar huecos libres en la semana.

Ahora. Movida por mi instinto y necesidad del momento, me permito ir probando, cambiando. Algunas cosas hay que definirlas porque no queda otra, como la facultad; pero las demás las voy amoldando a cada circunstancia.

  • Sobre cómo elegir

Antes. Como dije en el punto anterior, las actividades se elegían mayormente en función de un resultado final. Todo debía tener un para qué, ser un camino a la perfección. Aquello que no condujera a una determinada perfección, no tenía sentido.

Ahora. Ayer probé una clase de entrenamiento corporal y exploración del cuerpo, dictado por una bailarina y coreógrafa muy reconocida de Buenos Aires. El grupo, de unas 40 personas, cuenta con muchísimos bailarines profesionales. Por suerte, la profesora abre el espacio a “gente común”, para que podamos conectar con nuestra materialidad, nuestra sensibilidad, en movimiento. La Señorita de antes hubiera decidido no ir: no quiere ser bailarina, no va a ser tan buena como los demás, ¿para qué?. Pero la Señorita hoy quiere abrir esos canales, quiere descubrir, dejarse llevar. Quiere disfrutar y aprender. Probablemente no sea “tan buena” como los demás, pero está dispuesta a entrar en ese camino de conocer las posibilidades de su cuerpo y está comprometida con la causa. Además, la va a ayudar a bajar unos kilitos y tonificar las zonas problemáticas (guiño guiño).

  • Sobre cómo vivir lo cotidiano.

Antes. Yo pensaba que uno estaba irremediablemente destinado a continuar los hábitos cotidianos de su familia. Desde la alimentación hasta el modo de caminar, pasando por la decoración de su casa, sus ejercicios, los sentires.

Ahora. Quiero vivir conectada conmigo misma. Quiero disfrutar de prepararme la cena, de lavar los platos. Sé que puedo elegir qué comer, ampliar mi paladar y apostar por la cocina saludable. Quiero mi propio espacio, mis tiempos, mis silencios.

  • Sobre mi misión en la vida

Antes. Yo creía, fruto de mis buenas notas en la secundaria, que había venido a esta vida para resaltar, para marcar una gran diferencia. Engreída yo, claro está. Creía que tenía que encontrarle un gran sentido, un objetivo específico para cambiar el mundo. (¡Qué omnipotente! ¡Cuánta exigencia me generaba!)

Ahora. Creo que bajé la exigencia: vine a esta vida a aprender varias lecciones, a disfrutar. Mi aporte será un granito de arena y con eso ya es bastante. Mi trabajo, mi tiempo, mi vida la dedico a una búsqueda personal que puede o no llegar a favorecer a los demás. De todos modos, creo que si uno está en paz consigo mismo, colabora a la paz general.

 

(Me hace feliz saber que) Continuará

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Tengo dos confesiones para hacer.

Casi todos los domingos tengo el mismo antojo: fideos con sopa. Es decir, cada domingo me devoro un recipiente con más fideítos que sopa. De chica, mi mamá nos lo preparaba. No sé si era su fiaca de cocinar, el invierno o qué; pero terminé amando esa manera de terminar el fin de semana.

Estoy pensando un poco en el Lobo. Con la aparición del nuevo chico en este momento de mi vida, lo entiendo un poco más. ¿Volverá?

Hoy me quedé dormida y falté a Pilates. Esto me llevó a pensar en si realmente estaba disfrutándolo. La verdad es que no.

Experimento de un mes: ir al gimnasio que queda a 3 cuadras para el otro lado. El pase a aparatos/spinning/clases es sustancialmente más barato que mis 2 horitas semanales en reformer (siempre pilates es caro, igual). Hay variedad de clases y horarios. Quizás hasta levante algún guachín, quién sabe.

Al menos hasta que encuentre algún lugar de danza que me convenza más.

Cambios, nuevos aires.

Saltando de tema. Hoy me encontré con el-ex, que quiso darme un regalo de cumpleaños. Le bastaron 10 minutos para sacarme la ficha: “estás muy escéptica con respecto al amor“. Podemos unir ese comentario con otro en una situación distinta: yo describía las cualidades requeridas en alguien para que los músicos de mi banda me presenten y dije “igual no es muy importante, ya sé que no voy a conocer la hombre de mi vida a esta edad”, “Ey, pero si ya vas con esa predisposición!” me frenó mi bajista.

Puede ser… es que en medio de tantos cambios personales, familiares, etc. no sé si quiero agregar otra fuente de conflicto (Ja! la mujer descreída del amor 100%). Igual, no voy a salir de mi cascarón antes de tiempo por satisfacer una presión social. No, señor. Menos sin bajar 2 Kgs antes.

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Con apenas 3 horas de sueño y algunos trabajos prácticos terminados, una lluvia insegura me abrió la semana. Una que no se animaba a empapar y terminó escapándose.

Una lluvia que casi tomaba una gran decisión de experimentar un año distinto al planeado y se achicó. Una lluvia con el autoestima por el piso que quiere empezar a hacer dieta y ejercicio todos los días para llegar a un físico perfecto y ajeno.

Pero, ¿a quién engaño? Lo que me pasa, además de todo eso, es que extraño al Lobo. Quizás es porque no apareció otro que me interese. Lo cierto es que no paro de encontrar posibles alusiones en el cara-libro (deberían prohibírmelo) como canciones de la banda por la que salimos la primera vez, poemas que hablan de rubiezas; presiento o quiero presentir que me va a llamar. Aunque yo todavía no me definí ni un poco con respecto a mi propia vida.

Quiero que vuelva mi psicóloga de viaje.

(canción del primer disco que me recomendó y encantó)

  • Mi profe de canto está organizando un “trabajo práctico”: 3 alumnas suyas vamos a cantar temas de jazz en agosto/septiembre con público. Hoy tuvimos el primer ensayo con el guitarrista y fue SUPER LINDO. =)
  • Me saqué buena nota en uno de mis exámenes, compensando una muy baja.
  • Mi mamá está un poco menos angustiada: se enteró que tiene un problema de tiroides y parece que eso la tiraba mucho para abajo. Se está haciendo muchos estudios y ojalá encuentren una medicación que la ayude.
  • El miércoles cumplo 22 años.
  • Tengo el comentario-buena-onda perfecto por si el Lobo me llama por mi cumple: en octubre viene a Bs As una de sus o su banda preferida, The Pixies.
  • Así como la ficha de que las cosas en casa no estaban bien, siento que me cayó una especie de ficha con esto de cómo quiero encarar mi vida profesional.
  • Me vino.
  • El carré es lindo, pero ahora hasta tenerlo largo no me lo corto.
  • El Lobo, lobito, Lobo… hoy creo haber descubierto algo. No es por egoísmo ni por soberbia, pero dado que en nuestro encuentro confirmó muchas de mis teorías (que no me llamaba para respetar mi decisión, que sí quiso verme, que tenía planeado llamarme para mi cumpleaños, que la pasaba bien conmigo, etc). Retomo: dado que confirmó varias de las maquinaciones que yo tenía en mente, creo estar en condiciones de explicar lo que ocurrió de la siguiente manera:
    Señorita K conoce a Señor L, muchísima química, tercer encuentro -episodio de la merca y desarmamiento posterior, a srita K le empieza a gustar más en serio-, escalada de cariño, leve pérdida de fobia por parte de SrL, mail de la ex de L, L vuelve a tomar fobia en un momento ascendente de cariño. Está claro que si seguíamos viéndonos y comunicándonos con esa intensidad, me iba a costar mucho frenar mis sentimientos por él. Y él no está para sentimientos fuertes. De todos modos, fue bueno vernos, interactuar, besarnos, coger… ahora tendré que esperar a su próximo contacto y ver si tengo ganas. Y abrir el panorama masculino.

PD: La chica que me depila dice que estoy más flaca. Tengo que mentalizarme y no dejar que la ansiedad por los exámenes (y el Lobo, ejem) me hagan comer de más.

Quizás es fruto de un lindo fin de semana, quizás de un poco de reflexión. De una amiga con problemas serios de salud y la compartida reafirmación por la vida. No sé. Lo que quiero contar hoy es que me siento mejor.

Vengo de semanas intensas. El duelo por el Lobo (sí, califica de duelo) me consumía energías, me tenía desganada. Veía horas de televisión: muy inusual en mí. Me tiraba en el sillón a dormir. No estudiaba, quería faltar a todas mis actividades. Tenía cierta iniciativa de estar mejor, pero ese proceso seguía y yo no podía apurarlo.

Llegó el lunes, llegó junio (mes de mi cumpleaños y de numerosos exámenes), llegó el frío y volvieron las ganas. Ganas de estudiar, ganas de escribir críticas, ganas de cantar y estudiar más piano y guitarra, ganas de estudiar más música.

No voy a negar que extraño al Lobo y que sigo anhelando un reencuentro futuro. La diferencia es el plano en el que está ese anhelo: si antes estaba en primer plano y tapaba todo lo demás en mi vida, digamos que ahora está en 1,5 o quizás ya en segundo plano. Por las dudas, no cantemos victoria antes de tiempo: puede que en unos días recaiga. Habrá que recordar que lo único permamente en este paso por el mundo es la impermanencia.

Cada vez estoy más convencida de que la práctica cotidiana de lo que yo llamo el budismo, me hace bien. La línea en la estoy incursionando sostiene que todos pueden alcanzar la iluminación en esta vida y lograr una revolución. Esta revolución deriva de otra idea pilar del budismo: somos uno con el medio, así como el pez con el agua. Lo que hagamos, lo que proyectemos, lo que sintamos afecta nuestro medio y nuestro medio nos afecta. Cuanto más en contacto estemos con nuestra verdad o deidad interior (que no es más que conectar con nuestro deseo más sincero), más lograremos armonizar nuestro medio.

Requiere un ejercicio diario. Quiero intentar dedicarle aunque sea unos minutos de pensamiento mientras viajo en colectivo o mientras me ducho. Es muy fácil perdernos en esta sociedad.

En fin, en eso andamos.

Para el que quiere investigar un poco más sobre estos temas: http://www.sgi.org/


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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