El diario de la Señorita Kadbury

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Para este año, tengo muy lindos deseos que espero concretar.

Al enfrentarme al rectángulo con el cursor que titila (versión 2013 del papel en blanco), me siento casi obligada conmigo misma a hacer un balance de dónde estoy. Es difícil empezar porque no sé cuán atrás remontarme: hace tiempo que no escribo.

A mediados de noviembre del 2012 perdí mi trabajo. Fue algo que me dio muchas satisfacciones a nivel personal, me sirvió de motivación y distracción en momentos muy difíciles y aprendí MUCHÍSIMO. Sin embargo, creo que se me abrió una oportunidad enorme al terminarse ese ciclo: con las ideas y el corazón más despejados, me entrego completamente a mi deseo. Quiero ser artista, aún no sé cómo se combinarán las disciplinas que me gustan, pero confío en que de algún modo lo harán.

Lo familiar sigue tambaleante, pero me siento lo suficientemente fuerte como para seguir adelante y focalizar en mi propia vida.

En el mundo de los amores, hace casi un mes y medio que estoy viéndome con un muchacho que siempre fue una cuenta pendiente. Esas historias de desfasajes en el tiempo… A veces me cuesta calmar la ansiedad y no preguntarme si será el abuelo de mis nietos, pero intento mantenerme en el presente… Y ME ENCANTA.

Por último, quiero compartir con ustedes este video inspirador para cambiar.

Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

Recibirme, cumplir con el tan arraigado mandato familiar y social.

Tercera temporada (con capítulos muy esporádicos) con el muchacho del crédito precancelable: vueltas.

Trabajo nuevo con pros y contras, aún en definición. Cada vez más cerca de mi verdadera vocación.

Me fui de la fiesta de fin de año de mi trabajo anterior con aquel muchacho que me gusta desde febrero de este año (aunque por Abril dije que no quería que me gustara más https://sritakadbury.wordpress.com/2011/04/21/volvi/ ). Aún no sé qué significó todo ese domingo desnudos, no sé qué siento ni qué siente ni a dónde iremos a parar. Solo sé que quiero más.

Las redes sociales sirven para conseguir garches y similares. El Lobo, el actordevenidoenmúsico (a quien apodaré “Shimy” como el postrecito) sin ir más lejos.

Quizás de ahí viene tanta exposición. Además de una búsqueda de aprobación y de reafirmación en la propia vida, hay un intento de seducir ya sea mediante la comicidad, el esnobismo, la popularidad, la ideología política, la religión, lo laboral, etc. Y a veces da resultados, pero nunca como el cara a cara.

Así que si tienen un potencial chongo/a ahí en la red social, véanse. Dejen de retwittearse, poner “me gusta”, darse toques y demás; vayan a tomar un café o una cerveza o al cine o a un recital o a cualquier evento esté o no publicado en FB. Véanse las caras en todos los ángulos (no solo en foto de perfil), escuchen sus maneras de hablar cuando no hay tecla delete al lado ni el delay del chat, sientan el perfume de esa persona. No esperen de más, pero tampoco se cierren a lo que pueda ocurrir.

Tal vez de esa unión virtual surja algo que no esperaban y  terminen encontrando a alguien con quien compartir de verdad el día a día.

Anímense a construir sus identidades reales con el mismo empeño pero por fuera de Facebook. Anímense a conocer y a conocerse. De verdad.

Hola, estimados y estimadas.

Desde ayer a la noche que estoy medio movilizada por  FEIZBUK, la obra de teatro que vi. Sigo pensando para qué uno construye una identidad virtual, sube fotos, cuenta que empezó el gimnasio, etc. Muestra su vidita, su mundito a internet. Pero no voy a cerrar mi cuenta: hoy el perfil de FB es como el mail y en mi trabajo es fundamental. Y también creo en las redes; hoy más que nunca compartir (cosas útiles: canciones, información, películas) es una tarea gratificante.

Pero, ¿de dónde viene esa necesidad de mostrarse, construírse, buscar aprobación virtual? En alguna película algún personaje decía que construíamos una pareja para sentir que nuestro mundito, nuestras cositas le importaban a alguien. Facebook es lo mismo, pero multiplicado por 600! Y creo que tanta sobre estimulación de “cosas de otros que deberían importarme” hace que no me importe nadie. Tantos vínculos que no termino de armar ninguno. Mil doscientos cafés pendientes con pseudo vínculos. Y si no posteo nada, ¿desaparezco? ¿No existo? ¿Se olvidarán todos de mí?

Mi psicóloga dice que antes los sistemas de amigos se autorregulaban. Se hacía lugar a los nuevos verdaderos amigos y se dejaban ir a los viejos, sin ningún reproche.

Siento que eso me está faltando hoy en día. Y que lo único que quiero es compartir mi vida con algunos pocos que andan dando vueltas por ahí.

Voy a seguir escribiendo acá; compartiendo aquellas reflexiones sobre mi interioridad y exterioridad porque creo que a alguno puede llegar a verse reflejado y a servirle.

Espero no haber ofendido a ninguno de mis escasos lectores. No creo que mi decisión me haga mejor persona ni que una distinta haga a alguien peor persona. Es simplemente una elección: quiero vivir mi vida, no postear sobre ella.

Hace pocos días me enteré que el primer gran amante de mi vida, que ahora vive en EEUU,  estaba en Buenos Aires. Tal vez lo recuerden por lo que conté en su visita anterior.

Resulta que ahora está separado de su novia/esposa que le da la ciudadanía. Pero su proyecto es quedarse allá. Hace hincapié sutilmente en este detalle mientras devoramos un crumble alucinante de cebollas de Arevalito. Primer orgasmo de la noche.

Se me acalambró la mano (tal vez por tocar el piano largo rato) y él empezó a masajearla. Se fue acercando y nos terminamos besando. Nos fuimos a un telo y revivimos con total sinceridad y apertura aquella química de nuestros primeros años sexuales. Fue una conexión casi diría fraternal: dos amigos que descubrieron los placeres de la sexualidad juntos, que crecieron cada uno por su lado, que se quieren y se recuerdan. Lo acompañé a un partido de fútbol y lo preferí que fuera solo con los amigos a disfrutar su última noche en Buenos Aires. Siempre es bueno dejarlos con ganas de más…. y él vuelve a Buenos Aires en agosto.

Hace unas semanas intenté volver a escribir. Había muchas aristas distintas por las que empezar, todas ellas teñidas de gris.

Hoy siguen sin brillar, pero de a poco las voy puliendo y estoy contenta, positiva o algo así.

Las decisiones van tomando forma, las cosas se van acomodando… a veces es cuestión de tener paciencia y confiar en que el deseo nos guiará con sabiduría.

Y ahora, en items y categorías, el status de mi vida:

  • Decisión 1: mi centro es la música. Este año me recibo de Licenciada en Crítica de Artes sonoras, pero mi foco está en hacer y hacer música. Más allá de las bandas y proyectos, individualmente estoy segura de que va por ahí.
  • Decisión 2: así como trabajar fue una fuente de salud mental en un momento crucial de mi vida, en ESTE momento significa irme del eje. Dado que mis santos padres tienen la suerte de poder bancarme (y yo tengo la suerte de tenerlos a ellos como padres), decidí postergar la total independencia en pos de profundizar mi formación.
  • (in)Decisión 3: Dudo que mi formación vaya para el lado de la Psicología. Hoy siento que va para el lado de la docencia en la música.
  • Decisión 4: estoy a dieta hace una semana y media. No es una dieta muy estricta: es muy balanceada y me ayuda a organizarme. Hace casi un mes que retomé pilates y me estoy dejando el pelo largo. Quiero estar contenta con mi imagen y eso también se plasma en que estoy buscando un estilo más personal y adecuado de vestir. ¡Hasta los muebles adapté a mi nuevo ser! Se vienen las fotos.
  • Decisión 5: después de muchos histeriqueos con el compañero de trabajo (hoy, incluso, me invitó al cine: dijo que me llamaba al salir de la facultad y nunca lo hizo) me cansé. Si en algún momento se da, se da… mientras, soledad.
  • Decisión 6: invocar o hacer el daimoku me está haciendo super bien. Una vez por semana voy a lo de mi profesor de canto a invocar en grupo. Me gustaría sumarle una invocación más.
  • Decisión 7: hago más por placer y menos por compromiso.

Ayer tras dos intentos fallidos, le mandé un mensaje al uruguayo diciéndole que cruzaba el charco. Nunca me lo respondió.

Hoy fui a trabajar, medio a regañadientes, pero al final del día pasó algo. No quiero titularlo ni encasillarlo en nada porque en realidad solo fue una linda conversación a la tarde.

Ya sé que puede parecer como “Ay, esta chica no para de buscarse chongos… que se calme porque si no, no van a aparecer” y que puede parecer que flasheo por todos lados y con cualquier persona con pito que me hable (y sin pito también).

Lo cierto es que hoy yo me quedaba hasta tarde a cerrar y él se sentó. Le ofrecí unas medialunas que había traído el chico que daba el taller en nuestra oficina (y por el que me tenía que quedar). Y empezamos a compartimos historias, filosofías (muy similares), videos, hasta le mostré unos ensayos grabados con mi guitarrista. Y cuando mencionó la palabra “virilidad” al decir que para él no pasaba por la competencia con otros hombres, me corrió un escalofrío.

Cuando nos despedimos en el colectivo, luego de un silencio suyo y una confesión un poco ridícula mía con respecto a nuestro trabajo, también sentí algo.

Uf… Creo que me va a hacer bien irme mañana, para dejar esto fluir y que no me queme la ansiedad.

Evité concientemente el tema del chico que no comprendo porque en algún punto me duele. El sábado que fumos al festival de Jazz, terminó yendo con un amigo. Como soy testaruda, fui con ellos dos y otros amigos suyos a una fiesta. Ahí todos menos él me tiraron onda.

Me comporté como una dama divertida, me trajo a casa, hablamos de quizás juntar su grupo de amigos con mi grupo de amigas para hacer una escapada a la costa antes de su partida a Nueva Zelanda.

Dos de los 3 me buscaron en FaceBook e incluso uno me invitó a salir. A lo que respondí que no: “no sé si te diste cuenta, pero me gusta un poco tu amigo”. Quedó en averiguarme sutilmente qué onda.

El lunes fuimos a tomar un café, invitó él. Vuelvo a casa y el amigo que me había invitado a salir me dice que le preguntó y que la respuesta fue “es linda, pero no le doy”. El amigo vuelve a invitarme a salir y le digo que no.

Hoy de vuelta no entiendo: me llama y me dice “Estoy a la vuelta de tu casa, por ir a una fiesta, ¿querés venir?˝. Yo tenía otra fiesta y terminó viniendo él a la mía, con 2 amigos (uno que ya conocía y uno nuevo). El nuevo se queda charlando conmigo, me pide el celular y hasta intenta darme un beso. Lo esquivo.

Creo que no hay dudas: este chico “simplemente no me quiere” de la misma manera que yo a él. O quizás sí pero como se va de viaje, prefiere que no pase nada.

Habrá que seguir esperando. Y dudando.

Hace ya unos meses que me revolotea un chico por la cabeza. El día que lo conocí, hace como 4 años, me pareció atractivo. Si bien nos cruzamos alguna que otra vez en fiestas y después en la facultad (estudia cine en la misma sede que yo), nunca pasó nada.

Chateamos varias veces y desde hace unos meses que nos empezamos a ver. Un día fuimos a tomar un café y me pareció demasiado genial para mí. No hablamos por un tiempito. Después tomamos otro café y dije “este chico está mal de la cabeza, pero quiero que sea mi amigo y quizás mi socio para proyectos audiovisuales”. Después de eso, fuimos a andar en bici y hablando bajo el sol, me volvió a parecer atractivo. A los pocos días, me contó que había conocido una chica que le rompía la cabeza pero que no se quería enamorar porque se iba de viaje (pero no hablaba de mí). Desde ahí, dejó de interesarme un poco pero me seguía llamando para hacer unos cursos de meditación, para ir a andar en bici, etc.

Vino a verme cantar, me volvió a hablar de la chica en un momento, de su viaje. Pero tampoco me la nombra mucho ni quiere dar detalles. No entiendo.

Hoy vamos a ir al Festival de Jazz de la ciudad juntos (me anoté en el workshop de canto: ¡un verdadero placer! Ya contaré con detalles). Veremos qué pasa con este muchacho.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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