El diario de la Señorita Kadbury

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Para este año, tengo muy lindos deseos que espero concretar.

Al enfrentarme al rectángulo con el cursor que titila (versión 2013 del papel en blanco), me siento casi obligada conmigo misma a hacer un balance de dónde estoy. Es difícil empezar porque no sé cuán atrás remontarme: hace tiempo que no escribo.

A mediados de noviembre del 2012 perdí mi trabajo. Fue algo que me dio muchas satisfacciones a nivel personal, me sirvió de motivación y distracción en momentos muy difíciles y aprendí MUCHÍSIMO. Sin embargo, creo que se me abrió una oportunidad enorme al terminarse ese ciclo: con las ideas y el corazón más despejados, me entrego completamente a mi deseo. Quiero ser artista, aún no sé cómo se combinarán las disciplinas que me gustan, pero confío en que de algún modo lo harán.

Lo familiar sigue tambaleante, pero me siento lo suficientemente fuerte como para seguir adelante y focalizar en mi propia vida.

En el mundo de los amores, hace casi un mes y medio que estoy viéndome con un muchacho que siempre fue una cuenta pendiente. Esas historias de desfasajes en el tiempo… A veces me cuesta calmar la ansiedad y no preguntarme si será el abuelo de mis nietos, pero intento mantenerme en el presente… Y ME ENCANTA.

Por último, quiero compartir con ustedes este video inspirador para cambiar.

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Las (y los) invito a ver este documental sobre la menstruación. Espero que los motive a la reflexión y al encuentro consigo mismas y /o sus compañeras.

Hoy, luego de dar una vuelta por los blogs de una revista femenina conocida de mi país, decido volver a escribirles por este medio. A veces uno siente que no tiene nada para decir y otras, uno no para de vomitar ideas, digresiones y pavadas… pero estoy cansada de no encontrar un relato interesante de la vida de alguna mujer. Tal vez me digan “alejate de los blogs y agarrate la autobiografía de Simone De Beauvoir” y en parte me parece un interesante consejo. No obstante, creo que hace falta que más mujeres interesantes y pensadoras actuales compartan sus opiniones y reflexiones sobre y con el mundo tal como lo vivimos. ¿no? ¿Alguien conoce algún blog o blogger así?

Soy bastante bruta en varias cuestiones (ej. temas de política nacional e internacional), mis conocimientos  intelectuales son fragmentadísimos… pero de algo estoy segura y hasta me pone orgullosa: estoy en busca.¿De qué? De una definición auténtica de mí misma como persona, ser, como mujer, mujer profesional, estudiante, hermana, amiga, madre -cuando me toque-. Una manera de vivir que sea coherente con mis creencias. ¡Incluso aún estoy buscando creencias!

Es un compromiso y un desafío decidir no tomar el camino “de la multitud”. Animarse a la incertidumbre y al juego. Desnudarse de todos esos mandatos que en algún momento creímos necesarios para ser parte de la sociedad, para ser queridos y aceptados.

En este camino, me he encontrado con aspectos propios que no me gustan. Y es difícil no criticárselo a otros, pero ese es el otro ejercicio al que me dispongo: respetar y aceptar los ritmos y modos del otro, sin que eso implique suponer que jamás voy a poner un límite o querer aconsejar a otro.

Si alguien me lee del otro lado, haya llegado por casualidad o buscando “Cómo deprimirse” , me gustaría leer qué los hace sentir orgullosos o satisfechos consigo mismos.

*Me asusta mucho el hecho de que  la gran mayoría de mis escasos visitantes entran tras haber tipeado esas dos palabras. Si alguien necesita desahogarse, les ofrezco mis ojos a modo de oídos y mis esbozos de consejos en palabras a modo de abrazo.

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Les regalo esta cita, seleccionada por una bella persona que conocí en el nuevo trabajo. Es parte del libro “Atrapa tu sueño”, escrito por la pareja de loz Zapp, unos argentinos que decidieron recorrer América hasta Alaska con sus tres hijos. Pueden saber más aquí: http://www.argentinaalaska.com/

 

Cuando eramos niños todo lo podíamos pero no teníamos las fuerzas, y ahora que las tenemos pensamos que no podemos.
La vida deja de ser guiada por nuestro niño interno para ser guiada por un adulto modificado por el entorno,
donde ser ese adulto significa no hacer cosas de niños y ser responsable.
. Cuando en realidad la responsabilidad más grande es ser felíz .
Somos responsables de ser felices y si para eso tenemos que actuar como niños, bienvenido sea.
Un señor sentado casi en el fondo del omnibus se pone a cantar una melodía en quechua, y siento que si uno quiere cantar tiene que cantar como si nadie te escuchara,  bailar como quieras y como si nadie te estuviera mirando.
Si solo hacemos lo que para los demás es normal, terminaremos haciendo todos lo mismo, quedándonos en silencio, vistiéndonos igual – en un mundo sin risas ni cantos –
Si solo los que saben pueden hacer las cosas, nadie haría nada,
porque todos alguna vez tuvieron que aprender.
No te pierdas el momento, ríete mucho, si es una carcajada mejor, se un niño, sin medir tus risas, espontáneo, fresco.
No te ates al entorno, pierde tus prejuicios, ríe, baila, canta, actúa y sentirás lo bello que es ser niño otra vez. “

¡A concretar nuestros sueños!

Tras mucho refunfuñar – alrededor de unos 7 meses -, me dispuse a escribir el informe de investigación sobre las orquestas de improvisación dirigida de Buenos Aires. Pude comenzar gracias al alumbramiento de ver una tesina de una amiga: me bloqueaba no tener un índice tentativo que organizara mi escritura.

Así fue como la mañana del jueves pasado, a una semana y unas horas de la entrega final, entendí qué era lo que estaba produciendo. La entrevista a un director, que había tomado el sábado anterior, me tenía entusiasmada; pero la motivación se deshacía con la intangibilidad de mis conocimientos adquiridos a lo largo de estos meses de lento trabajo y con el silencio por parte de una personalidad a quien quería entrevistar.

Fui a clase con mi confusión y mi acalorado índice tentativo. Había susto en las miradas de mis profesores, pero yo estaba contenta. Recién hoy domingo (ayer hice otra entrevista) pude comenzar a redactar y mi exaltación es creciente. Ver un producto, propio, personal, sincero.

Me siento motivada. Y, a la vez, fue el día en que más melodías se me ocurrieron, pude armonizar aunque sea básicamente una canción que tenía en mente… ¿Dos caras de una misma moneda? ¿Tendré que dejar de debatirme y confiar en que voy a hacer las dos?

No puedo dejar de lado lo teórico: hay textos e ideas que me alimentan y sustentan. También hay muchos que me destiñen, pero ahora me siento más consistente conmigo misma, ergo más capaz de distinguir esas voces que no vibran con la mía.

 

Se acerca un “Licenciada” antes de mi nombre y quiero merecerlo.

El viernes a la noche fui a lo del Lobo. Preparó una cena muy vegetariana (qué otra cosa podíamos esperar del encuentro de una proto-macrobiótica y un muchacho con reflujo). Charlamos un rato, contando un poco qué fue de nuestras vidas en este año sin vernos. Después fuimos al sillón, como en los viejos tiempos, y la mimosidad empezó.

En su dormitorio me sentí completamente despistada: todo era tan igual y tan distinto a la vez. No entendía por qué.

Hicimos un time out y ahí pude comprender que la carga emocional que antes teñía todo, ya no estaba. Se lo plantée, porque no soy muy buena en eso de disimular. Lo entendió completamente, pero un poco se enojó.

Luego de un rato de mal humor, una improvisada lección sobre endecasílabos y un buen disco, volvimos a arremeternos, esta vez sin inconvenientes. Dormimos hasta que a las 9AM del sábado él ya daba vueltas en la cama y me empezó a hablar. Desayunamos, otro disco, otra arremetida. Almorzamos y me fui a un seminario sobre budismo.

Me pareció que le cuesta mucho conectar desde un lugar más sensible y no tan intelectual (eso no es mejor ni peor, solo distinto a mí); pude ver su coraza y simultaneamente percibir cuánto nos queremos.

Y, desde esta Kadbury un poquitito más adulta o más espiritual o más loquesea, me di cuenta de que ese “techo” del que él siempre hablaba, el límite a nuestra relación, nunca existió tangiblemente. Son y fueron impuestas por él, más allá de su “momento”.

Porque no sé si creerle a sus miradas “puanner”*, ni a su parlotear semi constante. No había entre nosotros una unión de corazón a corazón, como sí llegué a disfrutar por momentos con Shimmy. Sentí que el terror a permanecer en silencio encubría el temor a (no) conectar. Y la duda expresada en ese paréntesis me da bastante ansiedad.

Pero lo quiero volver a ver. Sin lugar a dudas.

 

 

(*: dícese de un estudiante o egresado de la facultad más snob de Buenos Aires, con altos grados de soberbia y enorme culto a la intelectualidad)

Hoy rendí mi último parcial de la carrera. Solo me quedan 3 trabajos/monografías por entregar y termino. La sensación es rarísima. Estuve todo el fin de semana triste, sintiendo bronca conmigo misma por haber desestimado mi deseo hace ya algunos años. Ayer, entre lágrimas, me pedí perdón y me perdoné. Entendí que toma tiempo juntar coraje y que es una alegría haber entendido para dónde encarar mi búsqueda.

A modo de homenaje y agradecimiento, acá comparto un discurso magnífico (muy relacionado con lo de arriba) que dio Steve Jobs, creador de las computadoras MAC , y que a mí me sirvió mucho.

Cambiando de tema, este fin de semana veo al Lobo, supuestamente. Estoy tan tranquila con la decisión que me sorprendo a mí misma. Sí, sé que corro riesgos de engancharme de vuelta… pero también corro el riesgo de pasarla bien un rato.

Por ahora, solo me voy a acostar en la oscuridad a escuchar el último disco de bjork online desde este link –> http://www.npr.org/player/v2/mediaPlayer.html?action=1&t=1&islist=false&id=140926565&m=141048285

 

 

 

 

 

 


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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