El diario de la Señorita Kadbury

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Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

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A veces creo que las personas aparecen por un motivo en la vida de una. Aparecen en el momento (menos) indicado. Te incomodan, te muestran con brusquedad o sutileza algo que uno intenta no ver.

Y así ocurre con el muchacho que conocí el sábado en la calle, a la salida de un recital. Tres chicas por un lado y dos chicos por otro emprenden caminata para el mismo lado y terminan hablando una hora en una esquina (sí, con mucho frío!!). Rubros similares de trabajo generan intercambio de tarjetas en los primeros 15 minutos.

Lunes a la mañana, facebook. Lunes a la tarde, mensajitos de texto. Miércoles concretamos cita. Lo paso a buscar y vamos a cenar. Él advertido de mis humores tremendos por toda esta situación de cambio y de muchísimas dudas.

Pero ya en el postre lo vi claramente: este muchacho aparecía para enseñarme algo. A darme el último empujoncito en este cambio que quiero hacer.

Hola, estimados y estimadas.

Desde ayer a la noche que estoy medio movilizada por  FEIZBUK, la obra de teatro que vi. Sigo pensando para qué uno construye una identidad virtual, sube fotos, cuenta que empezó el gimnasio, etc. Muestra su vidita, su mundito a internet. Pero no voy a cerrar mi cuenta: hoy el perfil de FB es como el mail y en mi trabajo es fundamental. Y también creo en las redes; hoy más que nunca compartir (cosas útiles: canciones, información, películas) es una tarea gratificante.

Pero, ¿de dónde viene esa necesidad de mostrarse, construírse, buscar aprobación virtual? En alguna película algún personaje decía que construíamos una pareja para sentir que nuestro mundito, nuestras cositas le importaban a alguien. Facebook es lo mismo, pero multiplicado por 600! Y creo que tanta sobre estimulación de “cosas de otros que deberían importarme” hace que no me importe nadie. Tantos vínculos que no termino de armar ninguno. Mil doscientos cafés pendientes con pseudo vínculos. Y si no posteo nada, ¿desaparezco? ¿No existo? ¿Se olvidarán todos de mí?

Mi psicóloga dice que antes los sistemas de amigos se autorregulaban. Se hacía lugar a los nuevos verdaderos amigos y se dejaban ir a los viejos, sin ningún reproche.

Siento que eso me está faltando hoy en día. Y que lo único que quiero es compartir mi vida con algunos pocos que andan dando vueltas por ahí.

Voy a seguir escribiendo acá; compartiendo aquellas reflexiones sobre mi interioridad y exterioridad porque creo que a alguno puede llegar a verse reflejado y a servirle.

Espero no haber ofendido a ninguno de mis escasos lectores. No creo que mi decisión me haga mejor persona ni que una distinta haga a alguien peor persona. Es simplemente una elección: quiero vivir mi vida, no postear sobre ella.

(Actor devenido músico), tengo miedo. Y no a tu hpv.

Tal vez ya te conté o tal vez no. El 2010 fue un año malísimo aunque buenísimo como quiebre para lo que vino después. Pero en el durante la pasé PESIMO.
Es difícil remontar todos los hilos que implican esta trama, pero intento resumirlos para no aburrirte y llegar al punto.
bla.
Fueron muchas cosas, mucha angustia de cosas que yo no podía controlar ni cambiar. De estar en el medio de situaciones de mierda.
Más una rotura de corazón  (a causa del Lobo) antes de que todo eso estallara.
Una rotura que me tiró abajo el autoestima, que me hizo tener bronca por tener solo 21 (por aquel entonces) años.
No sé cómo explicarte ni cuanto corresponde que te explique.
Pero fue todo de un nivel bastante raro.
Y quedé con fobia acrecentada por la situación familiar. Tenía tanto caos emocional  que no quería sumarle nada ni positivo ni negativo.
Y ahí fue que entré a la productora. Era insostenible vivir acá con lo que estaba pasando y necesitaba irme, aunque eso significara resignar muchas cosas.
Por suerte, con los meses y las charlas, las cosas se fueron acomodando.
Ahora ya no tengo esa presión por irme y de a poco mi cabeza fue virando el foco a lo que quiero hacer a nivel vocación (aunque me agarren mis dudas e inseguridades con cierta frecuencia).
Pero a nivel hombres, sos el primero real después de todo lo que pasó. Con real quiero decir el primero con el que hay posibilidades de que quiera seguir viéndote.
Después de nuestro primer encuentro, flashée un poco pero mi inseguridad me hizo creer que querías algo casual y ya.
Por suerte me volviste a invitar y por suerte me dejás en claro lo que te pasa.
A mí sin dudas me gusta mucho verte, besarte, cogerte, charlar con vos. Pero mi miedo es grande así que no me animo a decirlo/sentirlo tanto. Pero sí me animo a seguir viéndote, aprendiendo de vuelta a confiar en vos y en mí.
Es decir, lo que me da miedo es que no me importe correr el riesgo de contagiarme hpv si es por estar con vos.

Cuando una ya cree tener la vida amorosa resuelta y empieza a imaginar futuro con aquel que solo se besó la madrugada de un sábado lluvioso, el destino le da una vuelta de timón al asunto.

Porque si creía que el viernes iba a salir con el profe de teatro, tal como habíamos dicho, estaba equivocada. En vano le mandé un mensaje de texto a las 18.30 tratando de organizar nuestro encuentro: las respuestas que obtuve fueron un mensaje via FB a las 20.30 (cuando ya podía haber salido de mi casa) en el que decía que le habían bloqueado la línea de celular pero que esperaba que le volviera con el transcurrir de la noche, y un escueto mensajito de texto a las 2.20 AM diciendo “hola, sigo sin cred. Estoy en un cumple. Vos en qué andás?” que respondí casi una hora y media más tarde, desde la casa de otro chico.

Porque en paralelo se dio la siguiente secuencia:

-En qué andás, Srita? Yo estoy volviendo a casa de una filmación. (mensaje de texto)
-Recién salgo de una clase y tipo 22.30 tengo una cena por el congreso. Si querés, nos mensajeamos y/o vemos más tarde! beso!
-Dale, si es que no me quedo dormido. Estoy palmado y mañana madrugo para ir a una radio que nos van a hacer una nota con mi banda.
-Bien ahí!Sí, yo también.
-Madrugás todos los días vos? je.
-Tengo una clase a las 11 por nuñez. Eso, un sábado, es madrugar! 🙂
– Yo me tengo que levantar a las 6.
-Si me quedo a dormir, nos levantamos 5.30 para un mañanero.
-Faaa, dale, de una.
(al rato)
-Me acabo de enterar que mudaron mi cena a unas cuadras de tu casa. Ja!
– Yeah!

Así que el viernes me fui a lo del chico del jueves santo. También actor, pero devenido en músico. La pasamos genial, mucha buena onda, confianza. Tanta confianza que a la mañana siguiente, él se fue a la nota y yo me quedé durmiendo. Volvió y nos abrazamos el último rato que podíamos dormir. Salimos a la calle, a las 10 AM del sábado, yo para mi clase de canto y él para la suya de guitarra y caminamos las cuadras abrazados. La despedida no fue un simple piquito: me daba besos y no me dejaba ir.

Domingo recibo mensajes varios de su parte. Que está engripado, que que cómo estoy, etc. Con una frase REmatadora: “Por cierto, a mi cama le gusta tu calorcito”.

Esta semana amaneció rara. Por empezar, me levanté antes de las 8 AM para ir a una reunión a la productora con los chicos que están armando el soft. Ahí me enteré que el padre de uno de mis compañeros había fallecido esa misma mañana. Absolutamente todos estábamos conmocionados: con apenas 53 años, el papá del chico que se encarga de lo administrativo no se había levantado de la cama. Padre nombrado en una de cada cinco frases de nuestro compañero.

Eso significó que después de esa reunión me quedara hasta el mediodía resolviendo algunos asuntos administrativos y ejecutivos.

Mi idea era, después de almorzar en casa, terminar algunos trabajos prácticos que vengo debiendo para la facultad e ir a probar una clase de danza, pero el cansancio me ganó y dormí una siesta de cuatro horas.

Me levanté con tiempo más que suficiente para prepararme. Ordené todo mi escritorio, puse a hervir agua para el mate y ahí llegó: mi primer alumno de piano y armonía. Mis conocimientos no son muchos, pero son lo que él necesita: años de clases de batería y con un terciario en producción musical en la EMBA, él no tiene idea de acordes ni tonalidades ni armonía. A cambio de ser mi conejillo de indias absorviendo conocimiento, me va a enseñar a usar un programa para hacer bases rítmicas digitales en vivo y a mezclar mis temas.

Me sentí tan bien. La docencia y la música son cosas que me encantan y juntas aun más. El proceso que se dio de Abril del 2010 a ahora fue bastante interesante: pasé de detestar no saber qué hacer de mi vida (o de cambiar de idea cada 3 días), a aceptar mi condición de incertidumbre a, finalmente, vislumbrar con felicidad cierto camino posible.

Mientras me acostumbro a esta nueva realidad laboral, en que soy aún más free lance que antes, empiezo a disfrutar de ciertos resultados del trabajo hecho. Este fin de semana, coseché otro bombón gracias al trabajo (el anterior fue el del jueves santo, el actor devenido en músico).

Pero este otro bombón, cuyo nombre de pila es el mismo que el del anterior) me gusta en serio. Quiero conocerlo de verdad, ir al cine, presentarlo a la familia. Fueron solo unos besos en una fiesta a la que fui especialmente a buscarlo. Llegué, lo vi, lo saludé y me escabullí paralizada. Solo me pasa eso cuando alguien me gusta de verdad.

Los que tocaban en la parte de adelante de Niceto no me gustaron mucho (son todos amigos de este chico). Pero después me enteré de que tocaba una banda que me encanta en la parte de atrás y cuando me crucé al susodicho, le dije. Vino un ratito, pero la banda no arrancaba, fuimos hasta el vestidor a ver si podíamos dejar sus cosas con las mías pero no funcionó. En el camino de vuelta, se encontró con amigos y yo seguí hasta el final, sola. Empezó la banda y le mandé un mensaje de texto “te la estás perdiendo!”. Vino, escuchó, bailó, charló (descubro su timidez y leve inseguridad). Decido irme dado la hora, voy a buscar mis cosas, vuelvo a despedirle. PAF, me encaja un beso. Beso, beso, beso, me tengo que ir, veamosnos estos días. Llego a mi casa, mensajes para reafirmar mi deseo de verlo y correr su inseguridad. Bien recibidos.

Desde entonces espero que me invite a salir o el tiempo prudencial para invitarlo yo. Y mientras tanto, estoy viendo si acepto la propuesta del actordevenidoenmúsico: pasar este domingo de lluvia gris juntos…


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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