El diario de la Señorita Kadbury

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Las (y los) invito a ver este documental sobre la menstruación. Espero que los motive a la reflexión y al encuentro consigo mismas y /o sus compañeras.

Estos días fueron de puro mal humor.

Me vino, con mucho dolor. Me di cuenta de que me quedan 3 semanas de clases para cerrar el cuatrimestre y que me queda muchísimo por hacer. Tanto pendiente que me veo obligada a pausar  mis proyectos musicales para llegar a tiempo con todo.

Y, sobre todo, la maldita HIPERCOMUNICACION (conjugada con mi controlismo y paranoia) hicieron que al no ver conectado a Shimy un noche y su mañana siguiente imagine cualquier cosa. Maldito controlismo mío, maldita inseguridad, malditos miedos. Obvio que el desencuentro siempre es una posibilidad, pero no había ninguna señal de que así fuera.

Hacía tiempo que no me sentía así de vulnerable. Todos esos fantasmas me enojaban tanto que lo único que hacía era culparme de imbécil por engancharme y confiar.

Probablemente las hormonas influyeron enormemente en mi estado. Así como haber visto Blue Valentine esa tarde lluviosa estando sola. (acá abajo dejo el trailer)

Por suerte al día siguiente fui a terapia y a piano y algo me calmé…

Pero sobre todo, anoche vi a Shimy y los últimos fantasmas que quedaban dando vueltas se las tomaron. Haya estado o no con otra esa noche, sé que entre nosotros hay algo real.

El muchachito se fue a Córdoba por el finde, de gira con su banda, (gran banda, por cierto). Antes de irse, lamentó no poder venir a escucharme cantar con el trío vocal de jazz (más un guitarrista) y prometió que juntos íbamos a tomar ese vino postergado por el antibiótico.

Llegó el lunes; el lunes propuso de vernos. Nos vimos el martes. Ni sus lesiones aún no recuperadas ni mi condición femenina extrema impidieron que las pieles se desearan.

Si bien no es la química que tuve con el Lobo tan prontamente, de a poco hay ciertos códigos corporales que se van entendiendo.

Después me agarra la verborragia de mensajes de texto, del chat. La necesidad constante de que me demuestre de algún modo que sigue gustando de mí.

Creo que nunca en la vida me sentí tan insegura con respecto a un chico. Siempre (hasta el Lobo inclusive) me entregaba completamente sin dudarlo. Me abría de par en par y así me iban lastimando en mayor o menor medida. Así hasta el golpe final, sumado a muchos golpes laterales familiares que me hicieron aprender a desconfiar.

Y ahora llegás vos, con toda esa dulzura y calma que no esperaba. Con esos alfajorcitos cordobeses y fuertes declaraciones de amor con errores de tipeo, que dejan dudas hasta de tu sobriedad.

Pasa un día que no sé nada de vos y mis viejas inseguridades reviven.

Este finde quiero que vengas a mi casa. Que conozcas mis cosas, mi cama, mi piano.

Quiero que me conozcas.

Estoy en crisis total.
La vuelta de mis padres me ahogó más de lo que pensaba. Mi madre es TAN insoportable.

Necesito irme a vivir sola, pero no sé cómo organizar mi vida ni si voy a poder mantenerme ni cómo planteárselos.

Además, no sé qué hacer en las vacaciones, ni con quién. Mi madre sufre por mí y dice “ay, no quiero que te quedes sin vacaciones”.

Por otro lado, este viernes canto. Estoy muy contenta, pero no sé qué ponerme.

Y siento que alejo a todos los hombres que se me acercan o los termino lastimando y eso también me hace sentir mal.
En fin, debería desactivar todos estos pensamientos y simplemente escribir los trabajos que tengo que entregar mañana en la facultad.

Mañana viernes presento las canciones en sociedad, en un barcito muy pintoresco.

Todavía no terminé de pulir algunos detalles, los nervios me carcomen. No sé qué ponerme.

Pero estoy feliz.

Pasó casi un mes desde la última vez que escribí. Quizás estaba saturada de emociones como para desmenuzar una a una y compartirlas.

Prometo no dejar pasar más de 3 días sin escribir.

A ver, recapitulemos un poco.

Emocionalmente aún no estoy bien… es un momento complicado a nivel familiar y personal.

Cada vez más decidida: quiero dedicarme a la música y a la composición. Quiero cantar. Ahora el tema es cómo llegar a eso.

Voy a terminar la Licenciatura por cuestiones prácticas: es más fácil acceder a ciertos beneficios como becas, posgrados y la libertad del cuestionamento de los padres.

Chongos pasaron y pasarán. Una tarde revivió el fulgor con aquel compañero de la secundaria a quien nunca consideré más que eso. Ahora hay otro con el que salgo, pero aún no concretamos nada.

Empecé a ir a correr. Estoy un poco gordita y panzona, pero desde que corro me siento mucho mejor anímicamente. ¡Bien por mí!

 

Ya iré ampliando un poco más…

Hay días como hoy que cuando ya estoy en casa, por meterme en la cama a ver un capítulo de Six Feet Under en cuevana (voy por la cuarta temporada… emitida en el 20o3/2004), me siento realizada. Quizás no pude hacer todo lo que había planeado para hoy, pero sí quise hacer todo lo que podía.

Amanecí tomando un café con un amigo con quien compuse mi única canción allá por el 2007. Está por terminar la carrera de cine y quiere juntar dinero para financiar su corto-tesis. Entonces, me propuso tocar en vivo algunas veces y cobrar entrada. Ni él ni yo recibiríamos más que un incentivo para juntarnos a componer y a armar lindos covers. (Acá van algunos ejemplos)

Después fui a canto pedaleando en mi bicicleta bajo el sol. Clase muy linda, volví y almorcé con mis viejos por el cumpleaños de mi papá. Apenas terminamos, tuve que ir a trabajar. Hoy me quedé hasta más tarde para cerrar ($$ extra por quedarme más). Mi idea era aprovechar ese tiempo para hacer unos trabajos para la facultad… pero decidí descansar un poco después de tanto trabajar.

Ahora me voy a ver el capitulito y ni pensar en el mail mala onda que me tiró el ex-nuevo chico, luego de que le comuniqué que había decidido no vernos más.

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Me pasó a buscar ayer. Yo tenía la peor onda del mundo: si yo hubiese sido él, me hubiese pedido que baje del auto. Pero él la remó a todo momento. Hizo chistes, me llevó a un bar tranquilo, me dio su teoría de por qué estaba así. Muy bien de su parte.

Después, al segundo vaso de cerveza, me contó que había estado pensando y que había decidido que no quería tener más la charla del desequilibrio, el espacio, etc. Que él quería estar tranquilo e ir viendo, dejar de dar por hecho que íbamos a ser novios, que yo también le había dado mensajes contradictorios (tiene razón y se lo dije).

Más tarde, en su casa, él intentó pasar las cosas a otro plano. “Hoy estoy en un nivel muy alto de dificultad. ¿Estás seguro de que querés jugar?” Él asintió e intentó por todos los medios excitarme: me hizo mimos, me besó el cuello, me abrazó, me chupó las tetas. Hasta que decidí frenarlo: estaba cual nieve.

Tuvo la paciencia de un monje zen. Yo intenté explicarle que estaba confundida, que quizás haber hablado y aclarado todo hacía que yo sintiera un poco de miedo a abrirme.

Como suele pasarme, apenas sentí levantada la presión de coger, me dieron ganas. Pasó: él es un buen amante*, pero definitivamente yo no estaba de humor.

Se hizo la hora de volver a casa y no me molestó en absoluto (mala señal). Justo antes de dormirme en mi propia cama, aún sintiendo su olor en mi piel, lo decidí: necesito tiempo. Necesito aire.

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*Tiene un modo de coger muy parecido al Lobo. Estoy empezando a creer que los chicos que se llaman igual, cogen igual. Es la segunda vez que repito nombre y repite estilo. ¿Será así?

Ayer no intercambiamos señales de vida en todo el día. Hoy me llamó alrededor de las 15 y no lo atendí. A las 18 lo llamé yo y decidí organizar un encuentro más. Pasó factura sutil por mi borrada de 30 hs.

Hoy salimos.  Después de mi cena con Sebastián.

Entre situaciones femeninas, viajes y gripes, el primer ·encuentro· viene demorado. Yo me puse un poco quisquillosa con respecto a quedarme a dormir en su casa. “Buen día, señora, mi nombre es Kadbury y anoche me cogí a su hijo”. No, no me suena bien y se lo dije.

Ir a escondidas, morderme los labios para no hacer ruido, etc parecía ser la opción. O ir a un hotel alojamiento. No era una situación tan complicada.

El nuevo chico venía sumando puntos, haciéndome reír mucho. Hasta que hoy me llama por teléfono y dice:

Tengo EL plan para el viernes a la noche. La mamá de Bianca (nuestra amiga en común, la que nos presentó) se va de viaje y como a ella le da miedo quedarse sola, nos invita a quedarnos a dormir en su casa. Lo que sí, al día siguiente tenemos que lavar las sábanas.

¡¿Qué carajo te pasa?! ¡¿Tenemos 15 años que vamos a coger con nuestra amiga en el cuarto de al lado y ya está organizado 3 días antes?! ¡¿Así te tomás la sexualidad?! ¡NO ENTENDÉS NADA!

– Emm… no. Si nos quedamos a dormir en lo de ella, no va a pasar nada. Me parece cualquiera, muy desubicado. Muy teenager.

-Sí, tenés razón… ¿Querés ir a escuchar una banda, entonces?



Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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