El diario de la Señorita Kadbury

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Hará cosa de dos semanas ordené mi placard y me topé con cajas y cajas y cajas y cajas de apuntes de la Universidad.

Hará cosa de dos semanas me despedí de la que fue intermitentemente mi maestra de canto desde el 2006 hasta ahora.

Hará cosa de dos semanas, un compañero de trabajo me obligó a que le diera una clase de canto.

Y ahí entendí TODO. Entendí por qué constantemente dejaba sus clases, entendí lo que quería hacer, por qué había hecho lo que había hecho. Qué miedos me habían frenado.

Y empecé a recordar cosas que había dibujado de adolescente con respecto a la carrera, las cosas en blanco que había dejado…

y cómo hoy algunas ya iban teniendo pieza que encaje, al menos momentáneamente.

 

Se viene una época de cambios, se cierra un ciclo, se acerca un momento súper propio y personal. Sincero, honesto. El granito de arena que quiero aportar a esta sociedad.

Mañana subo los dibujos y las interpretaciones actuales. Y las consiguientes decisiones.

Me siento muy movilizada.

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Escribo como una manera de agradecer las cosas buenas que me están pasando. Son varias, por suerte:

Mis padres están muy bien. Se fueron de viaje juntos por 15 días, mi mamá se divierte mucho con mi sobrino (viene 2 veces por semana)… Nada que ver con la situación límite del 2010.

Laboralmente, arranco un proyecto de scouting de actores porteños. Me pagan por ir al teatro: un verdadero lujo.

Con Shimy todo va lindo y tranquilo. Por momentos me da miedo no sentir esas MARIPOSAS o una locura. Simplemente tengo ganas de verlo muy seguido y cuando estamos juntos, la paso tan bien… Y me encanta coger con él aunque hay veces todavía me cuesta soltarme del todo.

Hoy me imaginé recibiéndome a fin de año, tal como lo planeo. Por primera vez me dieron ganas: pensaba qué ponerme para el día que presente mi tesis, a quiénes quería invitar, cómo iba a festejar… Me emocioné.

La lista, por suerte, sigue. Pero yo voy a seguir en otro momento.

Casi seguro que tienen una o dos cosas lindas pasándoles. ¡No miren solo las que quedan por resolver!

Nam Myoho Rengue Kyo.

Las redes sociales sirven para conseguir garches y similares. El Lobo, el actordevenidoenmúsico (a quien apodaré “Shimy” como el postrecito) sin ir más lejos.

Quizás de ahí viene tanta exposición. Además de una búsqueda de aprobación y de reafirmación en la propia vida, hay un intento de seducir ya sea mediante la comicidad, el esnobismo, la popularidad, la ideología política, la religión, lo laboral, etc. Y a veces da resultados, pero nunca como el cara a cara.

Así que si tienen un potencial chongo/a ahí en la red social, véanse. Dejen de retwittearse, poner “me gusta”, darse toques y demás; vayan a tomar un café o una cerveza o al cine o a un recital o a cualquier evento esté o no publicado en FB. Véanse las caras en todos los ángulos (no solo en foto de perfil), escuchen sus maneras de hablar cuando no hay tecla delete al lado ni el delay del chat, sientan el perfume de esa persona. No esperen de más, pero tampoco se cierren a lo que pueda ocurrir.

Tal vez de esa unión virtual surja algo que no esperaban y  terminen encontrando a alguien con quien compartir de verdad el día a día.

Anímense a construir sus identidades reales con el mismo empeño pero por fuera de Facebook. Anímense a conocer y a conocerse. De verdad.

El muchachito se fue a Córdoba por el finde, de gira con su banda, (gran banda, por cierto). Antes de irse, lamentó no poder venir a escucharme cantar con el trío vocal de jazz (más un guitarrista) y prometió que juntos íbamos a tomar ese vino postergado por el antibiótico.

Llegó el lunes; el lunes propuso de vernos. Nos vimos el martes. Ni sus lesiones aún no recuperadas ni mi condición femenina extrema impidieron que las pieles se desearan.

Si bien no es la química que tuve con el Lobo tan prontamente, de a poco hay ciertos códigos corporales que se van entendiendo.

Después me agarra la verborragia de mensajes de texto, del chat. La necesidad constante de que me demuestre de algún modo que sigue gustando de mí.

Creo que nunca en la vida me sentí tan insegura con respecto a un chico. Siempre (hasta el Lobo inclusive) me entregaba completamente sin dudarlo. Me abría de par en par y así me iban lastimando en mayor o menor medida. Así hasta el golpe final, sumado a muchos golpes laterales familiares que me hicieron aprender a desconfiar.

Y ahora llegás vos, con toda esa dulzura y calma que no esperaba. Con esos alfajorcitos cordobeses y fuertes declaraciones de amor con errores de tipeo, que dejan dudas hasta de tu sobriedad.

Pasa un día que no sé nada de vos y mis viejas inseguridades reviven.

Este finde quiero que vengas a mi casa. Que conozcas mis cosas, mi cama, mi piano.

Quiero que me conozcas.

Cuando una ya cree tener la vida amorosa resuelta y empieza a imaginar futuro con aquel que solo se besó la madrugada de un sábado lluvioso, el destino le da una vuelta de timón al asunto.

Porque si creía que el viernes iba a salir con el profe de teatro, tal como habíamos dicho, estaba equivocada. En vano le mandé un mensaje de texto a las 18.30 tratando de organizar nuestro encuentro: las respuestas que obtuve fueron un mensaje via FB a las 20.30 (cuando ya podía haber salido de mi casa) en el que decía que le habían bloqueado la línea de celular pero que esperaba que le volviera con el transcurrir de la noche, y un escueto mensajito de texto a las 2.20 AM diciendo “hola, sigo sin cred. Estoy en un cumple. Vos en qué andás?” que respondí casi una hora y media más tarde, desde la casa de otro chico.

Porque en paralelo se dio la siguiente secuencia:

-En qué andás, Srita? Yo estoy volviendo a casa de una filmación. (mensaje de texto)
-Recién salgo de una clase y tipo 22.30 tengo una cena por el congreso. Si querés, nos mensajeamos y/o vemos más tarde! beso!
-Dale, si es que no me quedo dormido. Estoy palmado y mañana madrugo para ir a una radio que nos van a hacer una nota con mi banda.
-Bien ahí!Sí, yo también.
-Madrugás todos los días vos? je.
-Tengo una clase a las 11 por nuñez. Eso, un sábado, es madrugar! 🙂
– Yo me tengo que levantar a las 6.
-Si me quedo a dormir, nos levantamos 5.30 para un mañanero.
-Faaa, dale, de una.
(al rato)
-Me acabo de enterar que mudaron mi cena a unas cuadras de tu casa. Ja!
– Yeah!

Así que el viernes me fui a lo del chico del jueves santo. También actor, pero devenido en músico. La pasamos genial, mucha buena onda, confianza. Tanta confianza que a la mañana siguiente, él se fue a la nota y yo me quedé durmiendo. Volvió y nos abrazamos el último rato que podíamos dormir. Salimos a la calle, a las 10 AM del sábado, yo para mi clase de canto y él para la suya de guitarra y caminamos las cuadras abrazados. La despedida no fue un simple piquito: me daba besos y no me dejaba ir.

Domingo recibo mensajes varios de su parte. Que está engripado, que que cómo estoy, etc. Con una frase REmatadora: “Por cierto, a mi cama le gusta tu calorcito”.

Hace pocos días me enteré que el primer gran amante de mi vida, que ahora vive en EEUU,  estaba en Buenos Aires. Tal vez lo recuerden por lo que conté en su visita anterior.

Resulta que ahora está separado de su novia/esposa que le da la ciudadanía. Pero su proyecto es quedarse allá. Hace hincapié sutilmente en este detalle mientras devoramos un crumble alucinante de cebollas de Arevalito. Primer orgasmo de la noche.

Se me acalambró la mano (tal vez por tocar el piano largo rato) y él empezó a masajearla. Se fue acercando y nos terminamos besando. Nos fuimos a un telo y revivimos con total sinceridad y apertura aquella química de nuestros primeros años sexuales. Fue una conexión casi diría fraternal: dos amigos que descubrieron los placeres de la sexualidad juntos, que crecieron cada uno por su lado, que se quieren y se recuerdan. Lo acompañé a un partido de fútbol y lo preferí que fuera solo con los amigos a disfrutar su última noche en Buenos Aires. Siempre es bueno dejarlos con ganas de más…. y él vuelve a Buenos Aires en agosto.

Desde muy chica convivo con una sensación horrible: cada tanto me siento prisionera de mi propia vida.

Me desagrado en más de un aspecto, gran parte de lo que hago me resulta una jaula.

Lo que me fue liberando, poco a poco, fue el arte. Primero con unas clases de piano y música a cargo de un profesor divino, después con unas de canto con otra profesora… Convivían en mí dos partes: una que apostaba a ese crecimiento interior, a ocupar todo mi espacio; y otro que seguía en la jaula por temor. Eso frenó un poco tanta apertura.

En el 2010, el trabajo, la crisis familiar, la angustia personal me intoxicaron y me enjaularon aún más. Perdí esa liviandad que había ganado con esos años de música, yoga, liberación.

Quiero cantar más y más y empezar a dar clases, pero no me siento capacitada para hacerlo si yo misma desaprendí ese juego.

Entonces establezco una meta bastante abstracta para este 2011: no perder ese camino de liberación, buscar día a día deshacerme de las trabas propias y ajenas, vivir la vida tal como la quiero vivir.

 


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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