El diario de la Señorita Kadbury

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Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

Recibirme, cumplir con el tan arraigado mandato familiar y social.

Tercera temporada (con capítulos muy esporádicos) con el muchacho del crédito precancelable: vueltas.

Trabajo nuevo con pros y contras, aún en definición. Cada vez más cerca de mi verdadera vocación.

Me fui de la fiesta de fin de año de mi trabajo anterior con aquel muchacho que me gusta desde febrero de este año (aunque por Abril dije que no quería que me gustara más https://sritakadbury.wordpress.com/2011/04/21/volvi/ ). Aún no sé qué significó todo ese domingo desnudos, no sé qué siento ni qué siente ni a dónde iremos a parar. Solo sé que quiero más.

(Actor devenido músico), tengo miedo. Y no a tu hpv.

Tal vez ya te conté o tal vez no. El 2010 fue un año malísimo aunque buenísimo como quiebre para lo que vino después. Pero en el durante la pasé PESIMO.
Es difícil remontar todos los hilos que implican esta trama, pero intento resumirlos para no aburrirte y llegar al punto.
bla.
Fueron muchas cosas, mucha angustia de cosas que yo no podía controlar ni cambiar. De estar en el medio de situaciones de mierda.
Más una rotura de corazón  (a causa del Lobo) antes de que todo eso estallara.
Una rotura que me tiró abajo el autoestima, que me hizo tener bronca por tener solo 21 (por aquel entonces) años.
No sé cómo explicarte ni cuanto corresponde que te explique.
Pero fue todo de un nivel bastante raro.
Y quedé con fobia acrecentada por la situación familiar. Tenía tanto caos emocional  que no quería sumarle nada ni positivo ni negativo.
Y ahí fue que entré a la productora. Era insostenible vivir acá con lo que estaba pasando y necesitaba irme, aunque eso significara resignar muchas cosas.
Por suerte, con los meses y las charlas, las cosas se fueron acomodando.
Ahora ya no tengo esa presión por irme y de a poco mi cabeza fue virando el foco a lo que quiero hacer a nivel vocación (aunque me agarren mis dudas e inseguridades con cierta frecuencia).
Pero a nivel hombres, sos el primero real después de todo lo que pasó. Con real quiero decir el primero con el que hay posibilidades de que quiera seguir viéndote.
Después de nuestro primer encuentro, flashée un poco pero mi inseguridad me hizo creer que querías algo casual y ya.
Por suerte me volviste a invitar y por suerte me dejás en claro lo que te pasa.
A mí sin dudas me gusta mucho verte, besarte, cogerte, charlar con vos. Pero mi miedo es grande así que no me animo a decirlo/sentirlo tanto. Pero sí me animo a seguir viéndote, aprendiendo de vuelta a confiar en vos y en mí.
Es decir, lo que me da miedo es que no me importe correr el riesgo de contagiarme hpv si es por estar con vos.

La contrapartida de estar tan segura con lo que quiero hacer es que tengo muchísima resistencia a hacer cosas que NO quiero hacer. Tal es así que todavía no entregué ninguno de los cuatro trabajos que me dieron para hacer en una materia de la facultad. Claro que como es el trayecto final y somos pocos, son más que pacientes con nosotros… lo cual no hace sino acrecentar mi vagancia.

Si bien en un momento tenía la excusa de que “era mi único espacio de rebelión” porque estaba sobrepasada de laburo y cosas musicales, ahora ya no tengo más que echarme la culpa a mí. Sin embargo, hoy a la mañana cuando me levanté me lo propuse: hoy tengo que hacer los trabajos. Por ahora hice uno, del que estoy bastante orgullosa. La consigna era escribir una crítica a partir de una anécdota. Espero haberlo logrado.

Me gustó tanto que empecé a pensar que tal vez no estaría mal postularme como crítica para algún medio, sin por ello perder mi centro en la música. Pero aún me faltan 3 consignas más y un asbtract para presentarme en unas jornadas estudiantiles. La fiaca tira.

Ahora me voy a ir a meditar. ¿Podré a la noche lograr lo autoprometido? Con convicción digo SÍ.

Esta semana amaneció rara. Por empezar, me levanté antes de las 8 AM para ir a una reunión a la productora con los chicos que están armando el soft. Ahí me enteré que el padre de uno de mis compañeros había fallecido esa misma mañana. Absolutamente todos estábamos conmocionados: con apenas 53 años, el papá del chico que se encarga de lo administrativo no se había levantado de la cama. Padre nombrado en una de cada cinco frases de nuestro compañero.

Eso significó que después de esa reunión me quedara hasta el mediodía resolviendo algunos asuntos administrativos y ejecutivos.

Mi idea era, después de almorzar en casa, terminar algunos trabajos prácticos que vengo debiendo para la facultad e ir a probar una clase de danza, pero el cansancio me ganó y dormí una siesta de cuatro horas.

Me levanté con tiempo más que suficiente para prepararme. Ordené todo mi escritorio, puse a hervir agua para el mate y ahí llegó: mi primer alumno de piano y armonía. Mis conocimientos no son muchos, pero son lo que él necesita: años de clases de batería y con un terciario en producción musical en la EMBA, él no tiene idea de acordes ni tonalidades ni armonía. A cambio de ser mi conejillo de indias absorviendo conocimiento, me va a enseñar a usar un programa para hacer bases rítmicas digitales en vivo y a mezclar mis temas.

Me sentí tan bien. La docencia y la música son cosas que me encantan y juntas aun más. El proceso que se dio de Abril del 2010 a ahora fue bastante interesante: pasé de detestar no saber qué hacer de mi vida (o de cambiar de idea cada 3 días), a aceptar mi condición de incertidumbre a, finalmente, vislumbrar con felicidad cierto camino posible.

En 5 minutos salgo a encontrarme con mi jefe en la productora audiovisual para ver cómo sigue mi puesto allí. Hice bastante tiempo de asistente de producción y en marzo me ofrecieron ser productora fija + un montón de otras responsabilidades. Decidí rechazar el trabajo con sinceridad: “mi foco este año y en este momento de mi vida es mi vocación, osea, en la música”. La asistencia de producción me empezó a aburrir infinitamente y empecé a sentir que perdía el tiempo ahí. Ellos también lo veían en mí y me dijeron que tal vez lo mejor será pasarme a administración.

Al estar mejor las cosas en mi casa, no siento la presión de irme todos los días ni la presión de ahorrar para poder irme a vivir sola. Sigo ahorrando en las cosas irrelevantes; en lo que es formación, no pijoteo un centavo. Canto con dos profesores distintos, en mayo piano y danza contemporánea. Todo eso dará sus frutos en el futuro, lo sé.

El lunes además de empezar danza, será la primera lección de piano y armonía que le daré al novio de una amiga, que estudió producción musical en la EMBA sin nunca ver qué era una tonalidad. Él, a cambio, me va a ayudar a mezclar mis temas y va a enseñarme todo lo que pueda.

Veremos qué le digo a mi jefe cuando me pregunte qué quiero hacer.

Hace unas semanas intenté volver a escribir. Había muchas aristas distintas por las que empezar, todas ellas teñidas de gris.

Hoy siguen sin brillar, pero de a poco las voy puliendo y estoy contenta, positiva o algo así.

Las decisiones van tomando forma, las cosas se van acomodando… a veces es cuestión de tener paciencia y confiar en que el deseo nos guiará con sabiduría.

Y ahora, en items y categorías, el status de mi vida:

  • Decisión 1: mi centro es la música. Este año me recibo de Licenciada en Crítica de Artes sonoras, pero mi foco está en hacer y hacer música. Más allá de las bandas y proyectos, individualmente estoy segura de que va por ahí.
  • Decisión 2: así como trabajar fue una fuente de salud mental en un momento crucial de mi vida, en ESTE momento significa irme del eje. Dado que mis santos padres tienen la suerte de poder bancarme (y yo tengo la suerte de tenerlos a ellos como padres), decidí postergar la total independencia en pos de profundizar mi formación.
  • (in)Decisión 3: Dudo que mi formación vaya para el lado de la Psicología. Hoy siento que va para el lado de la docencia en la música.
  • Decisión 4: estoy a dieta hace una semana y media. No es una dieta muy estricta: es muy balanceada y me ayuda a organizarme. Hace casi un mes que retomé pilates y me estoy dejando el pelo largo. Quiero estar contenta con mi imagen y eso también se plasma en que estoy buscando un estilo más personal y adecuado de vestir. ¡Hasta los muebles adapté a mi nuevo ser! Se vienen las fotos.
  • Decisión 5: después de muchos histeriqueos con el compañero de trabajo (hoy, incluso, me invitó al cine: dijo que me llamaba al salir de la facultad y nunca lo hizo) me cansé. Si en algún momento se da, se da… mientras, soledad.
  • Decisión 6: invocar o hacer el daimoku me está haciendo super bien. Una vez por semana voy a lo de mi profesor de canto a invocar en grupo. Me gustaría sumarle una invocación más.
  • Decisión 7: hago más por placer y menos por compromiso.

Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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