El diario de la Señorita Kadbury

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Llego a mi casa después de scoutear una clase de teatro. “¿Qué carajo vine a hacer en esta vida?” Me pregunté todo el día, con la certeza de que tengo algunas herramientas para que eso no me derrumbe. Pude concentrarme en leer unos compases de una cosita que me dio mi profesor de piano, pero no logro ubicar mi misión. Y un poco perdí el deseo.

Ni siquiera sé si quiero cantar, ahora que tengo tiempo y puedo. Y no sé qué quiero hacer.

Yo quería quererlo, quería construír algo lindo, quería conocer sus detalles y que él conociera los míos. No se dio (por su culpa). En un principio lo manejé bien e incluso en ciertos puntos me sentí y siento aliviada. Ahora me siento sola y lo extraño. Solo sé que me la tengo que bancar. No me conviene llamarlo. Tengo que renovar.

Y sé que no perdí mi capacidad de querer.

No creo en decirte adiós

No quiero decirte adiós.

Solo querría escucharte tarareando mi canción,

sin que tus fantasmas te acobarden.

Se viene una que otra poesía

que recuerde entre líneas esos momentos puros.

No creo que haya sido una ilusión

No quiero que muera mi ilusión.

 

Estos días fueron de puro mal humor.

Me vino, con mucho dolor. Me di cuenta de que me quedan 3 semanas de clases para cerrar el cuatrimestre y que me queda muchísimo por hacer. Tanto pendiente que me veo obligada a pausar  mis proyectos musicales para llegar a tiempo con todo.

Y, sobre todo, la maldita HIPERCOMUNICACION (conjugada con mi controlismo y paranoia) hicieron que al no ver conectado a Shimy un noche y su mañana siguiente imagine cualquier cosa. Maldito controlismo mío, maldita inseguridad, malditos miedos. Obvio que el desencuentro siempre es una posibilidad, pero no había ninguna señal de que así fuera.

Hacía tiempo que no me sentía así de vulnerable. Todos esos fantasmas me enojaban tanto que lo único que hacía era culparme de imbécil por engancharme y confiar.

Probablemente las hormonas influyeron enormemente en mi estado. Así como haber visto Blue Valentine esa tarde lluviosa estando sola. (acá abajo dejo el trailer)

Por suerte al día siguiente fui a terapia y a piano y algo me calmé…

Pero sobre todo, anoche vi a Shimy y los últimos fantasmas que quedaban dando vueltas se las tomaron. Haya estado o no con otra esa noche, sé que entre nosotros hay algo real.

El muchachito se fue a Córdoba por el finde, de gira con su banda, (gran banda, por cierto). Antes de irse, lamentó no poder venir a escucharme cantar con el trío vocal de jazz (más un guitarrista) y prometió que juntos íbamos a tomar ese vino postergado por el antibiótico.

Llegó el lunes; el lunes propuso de vernos. Nos vimos el martes. Ni sus lesiones aún no recuperadas ni mi condición femenina extrema impidieron que las pieles se desearan.

Si bien no es la química que tuve con el Lobo tan prontamente, de a poco hay ciertos códigos corporales que se van entendiendo.

Después me agarra la verborragia de mensajes de texto, del chat. La necesidad constante de que me demuestre de algún modo que sigue gustando de mí.

Creo que nunca en la vida me sentí tan insegura con respecto a un chico. Siempre (hasta el Lobo inclusive) me entregaba completamente sin dudarlo. Me abría de par en par y así me iban lastimando en mayor o menor medida. Así hasta el golpe final, sumado a muchos golpes laterales familiares que me hicieron aprender a desconfiar.

Y ahora llegás vos, con toda esa dulzura y calma que no esperaba. Con esos alfajorcitos cordobeses y fuertes declaraciones de amor con errores de tipeo, que dejan dudas hasta de tu sobriedad.

Pasa un día que no sé nada de vos y mis viejas inseguridades reviven.

Este finde quiero que vengas a mi casa. Que conozcas mis cosas, mi cama, mi piano.

Quiero que me conozcas.

Cuando una ya cree tener la vida amorosa resuelta y empieza a imaginar futuro con aquel que solo se besó la madrugada de un sábado lluvioso, el destino le da una vuelta de timón al asunto.

Porque si creía que el viernes iba a salir con el profe de teatro, tal como habíamos dicho, estaba equivocada. En vano le mandé un mensaje de texto a las 18.30 tratando de organizar nuestro encuentro: las respuestas que obtuve fueron un mensaje via FB a las 20.30 (cuando ya podía haber salido de mi casa) en el que decía que le habían bloqueado la línea de celular pero que esperaba que le volviera con el transcurrir de la noche, y un escueto mensajito de texto a las 2.20 AM diciendo “hola, sigo sin cred. Estoy en un cumple. Vos en qué andás?” que respondí casi una hora y media más tarde, desde la casa de otro chico.

Porque en paralelo se dio la siguiente secuencia:

-En qué andás, Srita? Yo estoy volviendo a casa de una filmación. (mensaje de texto)
-Recién salgo de una clase y tipo 22.30 tengo una cena por el congreso. Si querés, nos mensajeamos y/o vemos más tarde! beso!
-Dale, si es que no me quedo dormido. Estoy palmado y mañana madrugo para ir a una radio que nos van a hacer una nota con mi banda.
-Bien ahí!Sí, yo también.
-Madrugás todos los días vos? je.
-Tengo una clase a las 11 por nuñez. Eso, un sábado, es madrugar! 🙂
– Yo me tengo que levantar a las 6.
-Si me quedo a dormir, nos levantamos 5.30 para un mañanero.
-Faaa, dale, de una.
(al rato)
-Me acabo de enterar que mudaron mi cena a unas cuadras de tu casa. Ja!
– Yeah!

Así que el viernes me fui a lo del chico del jueves santo. También actor, pero devenido en músico. La pasamos genial, mucha buena onda, confianza. Tanta confianza que a la mañana siguiente, él se fue a la nota y yo me quedé durmiendo. Volvió y nos abrazamos el último rato que podíamos dormir. Salimos a la calle, a las 10 AM del sábado, yo para mi clase de canto y él para la suya de guitarra y caminamos las cuadras abrazados. La despedida no fue un simple piquito: me daba besos y no me dejaba ir.

Domingo recibo mensajes varios de su parte. Que está engripado, que que cómo estoy, etc. Con una frase REmatadora: “Por cierto, a mi cama le gusta tu calorcito”.

Mientras me acostumbro a esta nueva realidad laboral, en que soy aún más free lance que antes, empiezo a disfrutar de ciertos resultados del trabajo hecho. Este fin de semana, coseché otro bombón gracias al trabajo (el anterior fue el del jueves santo, el actor devenido en músico).

Pero este otro bombón, cuyo nombre de pila es el mismo que el del anterior) me gusta en serio. Quiero conocerlo de verdad, ir al cine, presentarlo a la familia. Fueron solo unos besos en una fiesta a la que fui especialmente a buscarlo. Llegué, lo vi, lo saludé y me escabullí paralizada. Solo me pasa eso cuando alguien me gusta de verdad.

Los que tocaban en la parte de adelante de Niceto no me gustaron mucho (son todos amigos de este chico). Pero después me enteré de que tocaba una banda que me encanta en la parte de atrás y cuando me crucé al susodicho, le dije. Vino un ratito, pero la banda no arrancaba, fuimos hasta el vestidor a ver si podíamos dejar sus cosas con las mías pero no funcionó. En el camino de vuelta, se encontró con amigos y yo seguí hasta el final, sola. Empezó la banda y le mandé un mensaje de texto “te la estás perdiendo!”. Vino, escuchó, bailó, charló (descubro su timidez y leve inseguridad). Decido irme dado la hora, voy a buscar mis cosas, vuelvo a despedirle. PAF, me encaja un beso. Beso, beso, beso, me tengo que ir, veamosnos estos días. Llego a mi casa, mensajes para reafirmar mi deseo de verlo y correr su inseguridad. Bien recibidos.

Desde entonces espero que me invite a salir o el tiempo prudencial para invitarlo yo. Y mientras tanto, estoy viendo si acepto la propuesta del actordevenidoenmúsico: pasar este domingo de lluvia gris juntos…

Me gusta MUCHISIMO mi compañero de trabajo. Muchísimo.

Quiero saber todo lo que le pasa, quiero re cogérmelo. Quiero tocarlo, besarlo, chuparlo. Quiero desnudarlo.

Quiero que me desnude, que me bese, que me abrace. Que me haga acabar.

Y creo que quiero que pase muchas veces, no solo una noche o dos.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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