El diario de la Señorita Kadbury

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Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

No creo en decirte adiós

No quiero decirte adiós.

Solo querría escucharte tarareando mi canción,

sin que tus fantasmas te acobarden.

Se viene una que otra poesía

que recuerde entre líneas esos momentos puros.

No creo que haya sido una ilusión

No quiero que muera mi ilusión.

 

El muchachito se fue a Córdoba por el finde, de gira con su banda, (gran banda, por cierto). Antes de irse, lamentó no poder venir a escucharme cantar con el trío vocal de jazz (más un guitarrista) y prometió que juntos íbamos a tomar ese vino postergado por el antibiótico.

Llegó el lunes; el lunes propuso de vernos. Nos vimos el martes. Ni sus lesiones aún no recuperadas ni mi condición femenina extrema impidieron que las pieles se desearan.

Si bien no es la química que tuve con el Lobo tan prontamente, de a poco hay ciertos códigos corporales que se van entendiendo.

Después me agarra la verborragia de mensajes de texto, del chat. La necesidad constante de que me demuestre de algún modo que sigue gustando de mí.

Creo que nunca en la vida me sentí tan insegura con respecto a un chico. Siempre (hasta el Lobo inclusive) me entregaba completamente sin dudarlo. Me abría de par en par y así me iban lastimando en mayor o menor medida. Así hasta el golpe final, sumado a muchos golpes laterales familiares que me hicieron aprender a desconfiar.

Y ahora llegás vos, con toda esa dulzura y calma que no esperaba. Con esos alfajorcitos cordobeses y fuertes declaraciones de amor con errores de tipeo, que dejan dudas hasta de tu sobriedad.

Pasa un día que no sé nada de vos y mis viejas inseguridades reviven.

Este finde quiero que vengas a mi casa. Que conozcas mis cosas, mi cama, mi piano.

Quiero que me conozcas.

Cuando una ya cree tener la vida amorosa resuelta y empieza a imaginar futuro con aquel que solo se besó la madrugada de un sábado lluvioso, el destino le da una vuelta de timón al asunto.

Porque si creía que el viernes iba a salir con el profe de teatro, tal como habíamos dicho, estaba equivocada. En vano le mandé un mensaje de texto a las 18.30 tratando de organizar nuestro encuentro: las respuestas que obtuve fueron un mensaje via FB a las 20.30 (cuando ya podía haber salido de mi casa) en el que decía que le habían bloqueado la línea de celular pero que esperaba que le volviera con el transcurrir de la noche, y un escueto mensajito de texto a las 2.20 AM diciendo “hola, sigo sin cred. Estoy en un cumple. Vos en qué andás?” que respondí casi una hora y media más tarde, desde la casa de otro chico.

Porque en paralelo se dio la siguiente secuencia:

-En qué andás, Srita? Yo estoy volviendo a casa de una filmación. (mensaje de texto)
-Recién salgo de una clase y tipo 22.30 tengo una cena por el congreso. Si querés, nos mensajeamos y/o vemos más tarde! beso!
-Dale, si es que no me quedo dormido. Estoy palmado y mañana madrugo para ir a una radio que nos van a hacer una nota con mi banda.
-Bien ahí!Sí, yo también.
-Madrugás todos los días vos? je.
-Tengo una clase a las 11 por nuñez. Eso, un sábado, es madrugar! 🙂
– Yo me tengo que levantar a las 6.
-Si me quedo a dormir, nos levantamos 5.30 para un mañanero.
-Faaa, dale, de una.
(al rato)
-Me acabo de enterar que mudaron mi cena a unas cuadras de tu casa. Ja!
– Yeah!

Así que el viernes me fui a lo del chico del jueves santo. También actor, pero devenido en músico. La pasamos genial, mucha buena onda, confianza. Tanta confianza que a la mañana siguiente, él se fue a la nota y yo me quedé durmiendo. Volvió y nos abrazamos el último rato que podíamos dormir. Salimos a la calle, a las 10 AM del sábado, yo para mi clase de canto y él para la suya de guitarra y caminamos las cuadras abrazados. La despedida no fue un simple piquito: me daba besos y no me dejaba ir.

Domingo recibo mensajes varios de su parte. Que está engripado, que que cómo estoy, etc. Con una frase REmatadora: “Por cierto, a mi cama le gusta tu calorcito”.

Me gusta MUCHISIMO mi compañero de trabajo. Muchísimo.

Quiero saber todo lo que le pasa, quiero re cogérmelo. Quiero tocarlo, besarlo, chuparlo. Quiero desnudarlo.

Quiero que me desnude, que me bese, que me abrace. Que me haga acabar.

Y creo que quiero que pase muchas veces, no solo una noche o dos.

Acabo de llegar de Uruguay, de unas preciosas aventuras en las playas de Rocha.

Vuelvo contenta, con ganas de empezar este año. Sentada sola sobre unas rocas, mirando el mar, sentí que podía dejar el 2010 irse.

Vuelvo triste, también. Por primera vez conocí lo que se llama un amor de verano. Entendí ese fuego fugaz y la desesperante despedida.

Quizás ese amor montevideano se venga a Capital. A seguir deleitándome con esas melodías de jazz, en mi piano en lugar de su melódica. Tal vez me termine de contar sobre la muerte su papá, o los nombres de sus sobrinos. Con suerte, se anime a seguir su pasión y disfrute las mías. Puede que me vuelva a besar, de cama a cama, como esa primera vez iluminados por una vela y asombrados por la casualidad. A lo mejor venga caminando por el andén del subte en vez de la calle de arena, tarareando ‘Round midnight o Misty. En una de esas, lo vuelva a encontrar. Ojalá.

En la fiesta de año nuevo me crucé con otro de los damnificados2010 que me hizo saber su resentimiento. Hermosa manera de empezar el ciclo. Así que decidí que el festejo sería del primero de enero al segundo.

Fuimos a un cumpleaños donde me topé con alguna que otra persona interesante pero opté por ir a lo de “no-soy-solo-una-cara-bonita“, que me consiguió aquel segundo bar donde toqué con mi guitarrista.

Todo esto son disgresiones pues lo interesante ocurrió el viernes a la tarde: en medio de un prolífico ensayo con mi guitarrista, decidí mandarle un mensaje al chico que venía invitándome a salir después de que yo lo abordara en una fiesta.

Ayer lunes nos vimos. Le expliqué que venía evitando contactos con chicos porque tuve un año complicado y no tenía ganas de nuevas facturas sin haber pagado las anteriores.

Me escuchó, creo que me entendió, me sorprendió, me besó, me sonrió. Todavía no puedo definir si me gusta o no, pero sin duda lo quiero volver a ver.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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