El diario de la Señorita Kadbury

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Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

En esos 5 días con mis hermanos descubrí muchas cosas sobre mí y sobre mi familia o la gente en general.

Descubrí que con la llegada del bebé, la relación de mi hermana devenida madre conmigo y con mi otro hermano menguó. En cada conversación se notaba que ella estaba claramente desactualizada de nuestras vidas. “¿Quién es fulano?” “¿Cuándo te pasó eso?” Y pero siempre algo (generalmente, el bebé) interrumpía. Nunca se retomaba el hilo de la conversación y ni mi hermano ni yo pudimos contar mucho.

Además me di cuenta de que me agarra mucha inseguridad sobre mí misma cuando estoy con ellos. Por un lado, decidí que quiero dejar de estar rellenita pero sin torturarme. Y por otro, me llevó a pensar en qué quiero ser vocacionalmente, cómo quiero definirme dentro de esta sociedad (y en esta familia) y no tardé en recordar aquella semana “ideal” que había trazado una noche de insomnio. Conclusión: al día siguiente de llegar me anoté en el gimnasio, hice el trámite para pasarme a Psicología y empecé a ir de oyente a las clases que mi profesor de canto le da a otros alumnos. Estoy muy contenta. Siento que estoy eligiendo quién quiero ser y me estoy haciendo cargo. Me falta encontrarle la vuelta a lo económico para mientras tanto, pero el tiempo me ayudará.

Volví a la rutina, al trabajo, a mis clases de canto. En cierto punto es lindo: saludar a la chica de la rotisería vegetariana, caminar las cuadras conocidas. Sentarse a charlar con los compañeros de trabajo. Vocalizar y tratar de recordar cómo era conseguir altura, aflojar la garganta.

En eso estamos y surge una nueva posibilidad. Mi hermana alquiló con su marido e hijos una casita en Uruguay y me invitó a pasar unos días con ellos. En Punta del Este, para ser más específicos; no tan cerca de Montevideo pero más cerca que Buenos Aires.

¿Terminó el verano? ¿O tengo piedra libre para escribirle?¿Abro el paraguas pidiendo permiso? ¿Me lanzo? ¿Lo suelto?

Ay, qué indecisión.

En terapia los temas se van agotando. Después de una larga tempestad, con temas nuevos a cada semana y sesiones que no me alcanzaban, hoy por hoy empieza a aparecer el silencio.

A un año de recibirme. 2 y/o 3 proyectos musicales entre manos y formándome en esa área. Ideas de proyectos fotográficos. Un nuevo trabajito que me alegra y en el que me quiero quedar un tiempo. Diferenciándome cada vez más de mis padres. Con relaciones más sinceras, estrechas y de par a par con mis hermanos porteños. Ganas de irme a vivir sola. Sin necesidad de un hombre que me sostenga, pero con fe de que va a aparecer un muchacho que quiera y sepa acompañarme y dejar que lo acompañe. Más grande y más adulta.

Creo que en estos últimos años (y tiempos) crecí y cambié mucho. Y hay algo que se está asentando, armando en mí. Tomando una forma concreta y a la vez flexible. Más definida, quizás.

Se va acercando el fin de una etapa. Y se ve.

Mi profesor de canto practica una rama del budismo que me gusta mucho. La meditación (con el mantra nam myoho renge kyo), se centra en conectar con los deseos más sinceros de uno. En ese momento, además, uno puede pedirle a esa fuerza total que está en todos nosotros y todo lo que nos rodea, que nos ayude a concretar ese deseo.

Hay algo de eso, de querer con ganas algo, de activar con lo que uno sí puede controlar, que hace que nuestros deseos sinceros empiecen a tomar forma.

“¿Por qué lo decís, señorita?” Porque hoy tengo una entrevista laboral.

¿Ustedes ya se preguntaron cuál es su deseo más profundo, urgente y sincero hoy?

Hoy, en el subte, escuché 6 veces seguidas esta canción. A mi entender, es la mejor del último disco de Drexler, Amar la trama.

¡Ojalá la disfruten!

(Cuando vuelvo, comento mi sesión de terapia… Ahora me voy a estudiar con unos amigos)

Conseguir trabajo no es fácil en este país, lo sabemos. Pero es aún más difícil cuando uno quiere trabajar de algo que le guste pero aún no sabe del todo qué le gusta!

Además, trabajar de algo relacionado a lo que creo cercano a mí (medios de comunicación, etc) difícilmente va a darme el dinero suficiente ( y regular) para independizarme.

Quizás deba contentarme con un trabajo digno, estable y que me deje algo de tiempo para mis estudios y proyectos personales… ¿no?

Sigo en búsqueda.

(Y de muchachos, también)


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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