El diario de la Señorita Kadbury

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Donde estuve, donde estoy, donde quiero estar. ¿Dónde? La magnitud del universo…… pensar en la multidireccionalidad de mi cuerpo y mi ser.

Diciembre concluyó en Tigre, al día siguiente de conocer a una persona muy bella que mutó de posible amor a chongo a actual alumno de canto.

Enero fue caótico, cansador… y la novedad: mi profesor de canto me derivó a uno de sus alumnos (este vino primero que el que nombré más arriba).

Febrero se acomodó un poquito, pero hubo golpes fuertes: enfermedades, despedidas, desilusiones.

Marzo comenzó cabreado, desorientador. Ya casi a su cierre, viene con todo, hermoso a su manera. Cosas que se acomodan y que se entienden, palpan, viven… Como algo natural. Cosas a afrontar siempre hay y habrán, y la flexibilidad y energía para superarlas también se ejercitan. En eso estamos.

Les regalo esta cita, seleccionada por una bella persona que conocí en el nuevo trabajo. Es parte del libro “Atrapa tu sueño”, escrito por la pareja de loz Zapp, unos argentinos que decidieron recorrer América hasta Alaska con sus tres hijos. Pueden saber más aquí: http://www.argentinaalaska.com/

 

Cuando eramos niños todo lo podíamos pero no teníamos las fuerzas, y ahora que las tenemos pensamos que no podemos.
La vida deja de ser guiada por nuestro niño interno para ser guiada por un adulto modificado por el entorno,
donde ser ese adulto significa no hacer cosas de niños y ser responsable.
. Cuando en realidad la responsabilidad más grande es ser felíz .
Somos responsables de ser felices y si para eso tenemos que actuar como niños, bienvenido sea.
Un señor sentado casi en el fondo del omnibus se pone a cantar una melodía en quechua, y siento que si uno quiere cantar tiene que cantar como si nadie te escuchara,  bailar como quieras y como si nadie te estuviera mirando.
Si solo hacemos lo que para los demás es normal, terminaremos haciendo todos lo mismo, quedándonos en silencio, vistiéndonos igual – en un mundo sin risas ni cantos –
Si solo los que saben pueden hacer las cosas, nadie haría nada,
porque todos alguna vez tuvieron que aprender.
No te pierdas el momento, ríete mucho, si es una carcajada mejor, se un niño, sin medir tus risas, espontáneo, fresco.
No te ates al entorno, pierde tus prejuicios, ríe, baila, canta, actúa y sentirás lo bello que es ser niño otra vez. “

¡A concretar nuestros sueños!

Hoy rendí mi último parcial de la carrera. Solo me quedan 3 trabajos/monografías por entregar y termino. La sensación es rarísima. Estuve todo el fin de semana triste, sintiendo bronca conmigo misma por haber desestimado mi deseo hace ya algunos años. Ayer, entre lágrimas, me pedí perdón y me perdoné. Entendí que toma tiempo juntar coraje y que es una alegría haber entendido para dónde encarar mi búsqueda.

A modo de homenaje y agradecimiento, acá comparto un discurso magnífico (muy relacionado con lo de arriba) que dio Steve Jobs, creador de las computadoras MAC , y que a mí me sirvió mucho.

Cambiando de tema, este fin de semana veo al Lobo, supuestamente. Estoy tan tranquila con la decisión que me sorprendo a mí misma. Sí, sé que corro riesgos de engancharme de vuelta… pero también corro el riesgo de pasarla bien un rato.

Por ahora, solo me voy a acostar en la oscuridad a escuchar el último disco de bjork online desde este link –> http://www.npr.org/player/v2/mediaPlayer.html?action=1&t=1&islist=false&id=140926565&m=141048285

 

 

 

 

 

 

Creo que uno de los pasos más grandes que estoy dando en los últimos años consiste en asumirme (hacerme cargo, reconocerme) a mí misma. Busco siempre la unión entre lo que hago, digo y siento. No siempre lo logro, pero el objetivo está.

Al decidir que lo mío es la música y que quiero terminar la Licenciatura cuanto antes (¡me quedan sólo 3 materias!), fue lógico sentir que el trabajo me dispersaba innecesariamente. Hablarlo con mis padres y tener su apoyo no solo a nivel económico fue muy, muy emotivo.

Así que aquí estoy, empezando mi última primera semana de clases (al menos en esta carrera). Con ganas de hacerla sin abandonar mis espacios propios con la música (canto, piano, ¡clown!).

Uno de los puntapiés a este cambio ocurrió en una de mis clases de piano: mi maestro me preguntó si me interesaba darle clases a una nena de 8 años. Le dije que sí, asustada e insegura. Llegué a casa y me puse a leer “Las bases psicológicas de la educación musical” (E. Willems) y encontré el marco de referencia para lo que creo una de las tareas que más me gratificarían a nivel laboral: despertar la musicalidad, la paciencia y el amor por lo que uno hace; abrir la percepción y abrirse el juego.

Ahí me di cuenta: encontré un camino. Desconozco aún qué forma(ción) tendrá, qué ya tengo, etc… pero estoy motivada, alegre y tranquila conmigo misma. Creo que por primera vez no siento ningún tipo de traición hacia mí misma.

De a poco voy sintiendo que voy deshaciéndome de mis inhibiciones, de mis mecanismos de defensa e incluso de algunos miedos inútiles.

Voy liberando el terreno, esperando que aflore algo interno que quiera expresar. Lo que viene apareciendo no tiene formato de canción: tiene más formato de búsqueda que quiero compartir, difundir, ampliar… ¿Está mal?

Es como un deseo a ser docente, a colaborar con la felicidad de los demás. ¿Y si no vine a cantar si no a enseñar a cantar o música en general, y desde ahí a vivir más feliz y en contacto con uno mismo?

¿Me gusta cantar? ¿Por qué no me surge tan naturalmente cantar  (con el alma desnuda) ni componer?

No importa. A seguir pelando capas ajenas hasta encontrar lo más propio. Sea lo que sea.

A veces creo que las personas aparecen por un motivo en la vida de una. Aparecen en el momento (menos) indicado. Te incomodan, te muestran con brusquedad o sutileza algo que uno intenta no ver.

Y así ocurre con el muchacho que conocí el sábado en la calle, a la salida de un recital. Tres chicas por un lado y dos chicos por otro emprenden caminata para el mismo lado y terminan hablando una hora en una esquina (sí, con mucho frío!!). Rubros similares de trabajo generan intercambio de tarjetas en los primeros 15 minutos.

Lunes a la mañana, facebook. Lunes a la tarde, mensajitos de texto. Miércoles concretamos cita. Lo paso a buscar y vamos a cenar. Él advertido de mis humores tremendos por toda esta situación de cambio y de muchísimas dudas.

Pero ya en el postre lo vi claramente: este muchacho aparecía para enseñarme algo. A darme el último empujoncito en este cambio que quiero hacer.

Hará cosa de dos semanas ordené mi placard y me topé con cajas y cajas y cajas y cajas de apuntes de la Universidad.

Hará cosa de dos semanas me despedí de la que fue intermitentemente mi maestra de canto desde el 2006 hasta ahora.

Hará cosa de dos semanas, un compañero de trabajo me obligó a que le diera una clase de canto.

Y ahí entendí TODO. Entendí por qué constantemente dejaba sus clases, entendí lo que quería hacer, por qué había hecho lo que había hecho. Qué miedos me habían frenado.

Y empecé a recordar cosas que había dibujado de adolescente con respecto a la carrera, las cosas en blanco que había dejado…

y cómo hoy algunas ya iban teniendo pieza que encaje, al menos momentáneamente.

 

Se viene una época de cambios, se cierra un ciclo, se acerca un momento súper propio y personal. Sincero, honesto. El granito de arena que quiero aportar a esta sociedad.

Mañana subo los dibujos y las interpretaciones actuales. Y las consiguientes decisiones.

Me siento muy movilizada.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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