El diario de la Señorita Kadbury

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Para este año, tengo muy lindos deseos que espero concretar.

Al enfrentarme al rectángulo con el cursor que titila (versión 2013 del papel en blanco), me siento casi obligada conmigo misma a hacer un balance de dónde estoy. Es difícil empezar porque no sé cuán atrás remontarme: hace tiempo que no escribo.

A mediados de noviembre del 2012 perdí mi trabajo. Fue algo que me dio muchas satisfacciones a nivel personal, me sirvió de motivación y distracción en momentos muy difíciles y aprendí MUCHÍSIMO. Sin embargo, creo que se me abrió una oportunidad enorme al terminarse ese ciclo: con las ideas y el corazón más despejados, me entrego completamente a mi deseo. Quiero ser artista, aún no sé cómo se combinarán las disciplinas que me gustan, pero confío en que de algún modo lo harán.

Lo familiar sigue tambaleante, pero me siento lo suficientemente fuerte como para seguir adelante y focalizar en mi propia vida.

En el mundo de los amores, hace casi un mes y medio que estoy viéndome con un muchacho que siempre fue una cuenta pendiente. Esas historias de desfasajes en el tiempo… A veces me cuesta calmar la ansiedad y no preguntarme si será el abuelo de mis nietos, pero intento mantenerme en el presente… Y ME ENCANTA.

Por último, quiero compartir con ustedes este video inspirador para cambiar.

El viernes a la noche fui a lo del Lobo. Preparó una cena muy vegetariana (qué otra cosa podíamos esperar del encuentro de una proto-macrobiótica y un muchacho con reflujo). Charlamos un rato, contando un poco qué fue de nuestras vidas en este año sin vernos. Después fuimos al sillón, como en los viejos tiempos, y la mimosidad empezó.

En su dormitorio me sentí completamente despistada: todo era tan igual y tan distinto a la vez. No entendía por qué.

Hicimos un time out y ahí pude comprender que la carga emocional que antes teñía todo, ya no estaba. Se lo plantée, porque no soy muy buena en eso de disimular. Lo entendió completamente, pero un poco se enojó.

Luego de un rato de mal humor, una improvisada lección sobre endecasílabos y un buen disco, volvimos a arremeternos, esta vez sin inconvenientes. Dormimos hasta que a las 9AM del sábado él ya daba vueltas en la cama y me empezó a hablar. Desayunamos, otro disco, otra arremetida. Almorzamos y me fui a un seminario sobre budismo.

Me pareció que le cuesta mucho conectar desde un lugar más sensible y no tan intelectual (eso no es mejor ni peor, solo distinto a mí); pude ver su coraza y simultaneamente percibir cuánto nos queremos.

Y, desde esta Kadbury un poquitito más adulta o más espiritual o más loquesea, me di cuenta de que ese “techo” del que él siempre hablaba, el límite a nuestra relación, nunca existió tangiblemente. Son y fueron impuestas por él, más allá de su “momento”.

Porque no sé si creerle a sus miradas “puanner”*, ni a su parlotear semi constante. No había entre nosotros una unión de corazón a corazón, como sí llegué a disfrutar por momentos con Shimmy. Sentí que el terror a permanecer en silencio encubría el temor a (no) conectar. Y la duda expresada en ese paréntesis me da bastante ansiedad.

Pero lo quiero volver a ver. Sin lugar a dudas.

 

 

(*: dícese de un estudiante o egresado de la facultad más snob de Buenos Aires, con altos grados de soberbia y enorme culto a la intelectualidad)

No creo en decirte adiós

No quiero decirte adiós.

Solo querría escucharte tarareando mi canción,

sin que tus fantasmas te acobarden.

Se viene una que otra poesía

que recuerde entre líneas esos momentos puros.

No creo que haya sido una ilusión

No quiero que muera mi ilusión.

 

Hoy escribo porque necesito descargar mi angustia en algún lado.

Me siento muy insegura con Jimmy. Siento que no me quiere más, que está pensando en otras mujeres. En su ex novia y actual cantante, en la actriz de la obra de teatro que vimos el otro día y que agregó al FB. Preguntándome por qué no quisimos invitarnos a nuestros festejos de cumpleaños familiares. Preguntándome por qué hace días que casi no busca contacto conmigo y cuando le propuse de ir al cine dijo que “el viernes puede ser”.

No me gusta sentirme así. No sé cuánto es parte de mi inseguridad y cuánto corresponde a una distancia real. Lo cierto es que no ando recibiendo mensajes poéticos de su parte y las últimas veces que nos vimos no cogimos.

Lo extraño.

Las redes sociales sirven para conseguir garches y similares. El Lobo, el actordevenidoenmúsico (a quien apodaré “Shimy” como el postrecito) sin ir más lejos.

Quizás de ahí viene tanta exposición. Además de una búsqueda de aprobación y de reafirmación en la propia vida, hay un intento de seducir ya sea mediante la comicidad, el esnobismo, la popularidad, la ideología política, la religión, lo laboral, etc. Y a veces da resultados, pero nunca como el cara a cara.

Así que si tienen un potencial chongo/a ahí en la red social, véanse. Dejen de retwittearse, poner “me gusta”, darse toques y demás; vayan a tomar un café o una cerveza o al cine o a un recital o a cualquier evento esté o no publicado en FB. Véanse las caras en todos los ángulos (no solo en foto de perfil), escuchen sus maneras de hablar cuando no hay tecla delete al lado ni el delay del chat, sientan el perfume de esa persona. No esperen de más, pero tampoco se cierren a lo que pueda ocurrir.

Tal vez de esa unión virtual surja algo que no esperaban y  terminen encontrando a alguien con quien compartir de verdad el día a día.

Anímense a construir sus identidades reales con el mismo empeño pero por fuera de Facebook. Anímense a conocer y a conocerse. De verdad.

El muchachito se fue a Córdoba por el finde, de gira con su banda, (gran banda, por cierto). Antes de irse, lamentó no poder venir a escucharme cantar con el trío vocal de jazz (más un guitarrista) y prometió que juntos íbamos a tomar ese vino postergado por el antibiótico.

Llegó el lunes; el lunes propuso de vernos. Nos vimos el martes. Ni sus lesiones aún no recuperadas ni mi condición femenina extrema impidieron que las pieles se desearan.

Si bien no es la química que tuve con el Lobo tan prontamente, de a poco hay ciertos códigos corporales que se van entendiendo.

Después me agarra la verborragia de mensajes de texto, del chat. La necesidad constante de que me demuestre de algún modo que sigue gustando de mí.

Creo que nunca en la vida me sentí tan insegura con respecto a un chico. Siempre (hasta el Lobo inclusive) me entregaba completamente sin dudarlo. Me abría de par en par y así me iban lastimando en mayor o menor medida. Así hasta el golpe final, sumado a muchos golpes laterales familiares que me hicieron aprender a desconfiar.

Y ahora llegás vos, con toda esa dulzura y calma que no esperaba. Con esos alfajorcitos cordobeses y fuertes declaraciones de amor con errores de tipeo, que dejan dudas hasta de tu sobriedad.

Pasa un día que no sé nada de vos y mis viejas inseguridades reviven.

Este finde quiero que vengas a mi casa. Que conozcas mis cosas, mi cama, mi piano.

Quiero que me conozcas.

(Actor devenido músico), tengo miedo. Y no a tu hpv.

Tal vez ya te conté o tal vez no. El 2010 fue un año malísimo aunque buenísimo como quiebre para lo que vino después. Pero en el durante la pasé PESIMO.
Es difícil remontar todos los hilos que implican esta trama, pero intento resumirlos para no aburrirte y llegar al punto.
bla.
Fueron muchas cosas, mucha angustia de cosas que yo no podía controlar ni cambiar. De estar en el medio de situaciones de mierda.
Más una rotura de corazón  (a causa del Lobo) antes de que todo eso estallara.
Una rotura que me tiró abajo el autoestima, que me hizo tener bronca por tener solo 21 (por aquel entonces) años.
No sé cómo explicarte ni cuanto corresponde que te explique.
Pero fue todo de un nivel bastante raro.
Y quedé con fobia acrecentada por la situación familiar. Tenía tanto caos emocional  que no quería sumarle nada ni positivo ni negativo.
Y ahí fue que entré a la productora. Era insostenible vivir acá con lo que estaba pasando y necesitaba irme, aunque eso significara resignar muchas cosas.
Por suerte, con los meses y las charlas, las cosas se fueron acomodando.
Ahora ya no tengo esa presión por irme y de a poco mi cabeza fue virando el foco a lo que quiero hacer a nivel vocación (aunque me agarren mis dudas e inseguridades con cierta frecuencia).
Pero a nivel hombres, sos el primero real después de todo lo que pasó. Con real quiero decir el primero con el que hay posibilidades de que quiera seguir viéndote.
Después de nuestro primer encuentro, flashée un poco pero mi inseguridad me hizo creer que querías algo casual y ya.
Por suerte me volviste a invitar y por suerte me dejás en claro lo que te pasa.
A mí sin dudas me gusta mucho verte, besarte, cogerte, charlar con vos. Pero mi miedo es grande así que no me animo a decirlo/sentirlo tanto. Pero sí me animo a seguir viéndote, aprendiendo de vuelta a confiar en vos y en mí.
Es decir, lo que me da miedo es que no me importe correr el riesgo de contagiarme hpv si es por estar con vos.

Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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