El diario de la Señorita Kadbury

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Las (y los) invito a ver este documental sobre la menstruación. Espero que los motive a la reflexión y al encuentro consigo mismas y /o sus compañeras.

Recibirme, cumplir con el tan arraigado mandato familiar y social.

Tercera temporada (con capítulos muy esporádicos) con el muchacho del crédito precancelable: vueltas.

Trabajo nuevo con pros y contras, aún en definición. Cada vez más cerca de mi verdadera vocación.

Me fui de la fiesta de fin de año de mi trabajo anterior con aquel muchacho que me gusta desde febrero de este año (aunque por Abril dije que no quería que me gustara más https://sritakadbury.wordpress.com/2011/04/21/volvi/ ). Aún no sé qué significó todo ese domingo desnudos, no sé qué siento ni qué siente ni a dónde iremos a parar. Solo sé que quiero más.

El viernes a la noche fui a lo del Lobo. Preparó una cena muy vegetariana (qué otra cosa podíamos esperar del encuentro de una proto-macrobiótica y un muchacho con reflujo). Charlamos un rato, contando un poco qué fue de nuestras vidas en este año sin vernos. Después fuimos al sillón, como en los viejos tiempos, y la mimosidad empezó.

En su dormitorio me sentí completamente despistada: todo era tan igual y tan distinto a la vez. No entendía por qué.

Hicimos un time out y ahí pude comprender que la carga emocional que antes teñía todo, ya no estaba. Se lo plantée, porque no soy muy buena en eso de disimular. Lo entendió completamente, pero un poco se enojó.

Luego de un rato de mal humor, una improvisada lección sobre endecasílabos y un buen disco, volvimos a arremeternos, esta vez sin inconvenientes. Dormimos hasta que a las 9AM del sábado él ya daba vueltas en la cama y me empezó a hablar. Desayunamos, otro disco, otra arremetida. Almorzamos y me fui a un seminario sobre budismo.

Me pareció que le cuesta mucho conectar desde un lugar más sensible y no tan intelectual (eso no es mejor ni peor, solo distinto a mí); pude ver su coraza y simultaneamente percibir cuánto nos queremos.

Y, desde esta Kadbury un poquitito más adulta o más espiritual o más loquesea, me di cuenta de que ese “techo” del que él siempre hablaba, el límite a nuestra relación, nunca existió tangiblemente. Son y fueron impuestas por él, más allá de su “momento”.

Porque no sé si creerle a sus miradas “puanner”*, ni a su parlotear semi constante. No había entre nosotros una unión de corazón a corazón, como sí llegué a disfrutar por momentos con Shimmy. Sentí que el terror a permanecer en silencio encubría el temor a (no) conectar. Y la duda expresada en ese paréntesis me da bastante ansiedad.

Pero lo quiero volver a ver. Sin lugar a dudas.

 

 

(*: dícese de un estudiante o egresado de la facultad más snob de Buenos Aires, con altos grados de soberbia y enorme culto a la intelectualidad)

Hoy rendí mi último parcial de la carrera. Solo me quedan 3 trabajos/monografías por entregar y termino. La sensación es rarísima. Estuve todo el fin de semana triste, sintiendo bronca conmigo misma por haber desestimado mi deseo hace ya algunos años. Ayer, entre lágrimas, me pedí perdón y me perdoné. Entendí que toma tiempo juntar coraje y que es una alegría haber entendido para dónde encarar mi búsqueda.

A modo de homenaje y agradecimiento, acá comparto un discurso magnífico (muy relacionado con lo de arriba) que dio Steve Jobs, creador de las computadoras MAC , y que a mí me sirvió mucho.

Cambiando de tema, este fin de semana veo al Lobo, supuestamente. Estoy tan tranquila con la decisión que me sorprendo a mí misma. Sí, sé que corro riesgos de engancharme de vuelta… pero también corro el riesgo de pasarla bien un rato.

Por ahora, solo me voy a acostar en la oscuridad a escuchar el último disco de bjork online desde este link –> http://www.npr.org/player/v2/mediaPlayer.html?action=1&t=1&islist=false&id=140926565&m=141048285

 

 

 

 

 

 

 

 

Tal vez

 

Este fin de semana

 

lo vea

 

luego de un año

 

sin vernos.

 

Al lobo.

Llego a mi casa después de scoutear una clase de teatro. “¿Qué carajo vine a hacer en esta vida?” Me pregunté todo el día, con la certeza de que tengo algunas herramientas para que eso no me derrumbe. Pude concentrarme en leer unos compases de una cosita que me dio mi profesor de piano, pero no logro ubicar mi misión. Y un poco perdí el deseo.

Ni siquiera sé si quiero cantar, ahora que tengo tiempo y puedo. Y no sé qué quiero hacer.

Yo quería quererlo, quería construír algo lindo, quería conocer sus detalles y que él conociera los míos. No se dio (por su culpa). En un principio lo manejé bien e incluso en ciertos puntos me sentí y siento aliviada. Ahora me siento sola y lo extraño. Solo sé que me la tengo que bancar. No me conviene llamarlo. Tengo que renovar.

Y sé que no perdí mi capacidad de querer.

Hoy escribo porque necesito descargar mi angustia en algún lado.

Me siento muy insegura con Jimmy. Siento que no me quiere más, que está pensando en otras mujeres. En su ex novia y actual cantante, en la actriz de la obra de teatro que vimos el otro día y que agregó al FB. Preguntándome por qué no quisimos invitarnos a nuestros festejos de cumpleaños familiares. Preguntándome por qué hace días que casi no busca contacto conmigo y cuando le propuse de ir al cine dijo que “el viernes puede ser”.

No me gusta sentirme así. No sé cuánto es parte de mi inseguridad y cuánto corresponde a una distancia real. Lo cierto es que no ando recibiendo mensajes poéticos de su parte y las últimas veces que nos vimos no cogimos.

Lo extraño.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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