El diario de la Señorita Kadbury

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(Actor devenido músico), tengo miedo. Y no a tu hpv.

Tal vez ya te conté o tal vez no. El 2010 fue un año malísimo aunque buenísimo como quiebre para lo que vino después. Pero en el durante la pasé PESIMO.
Es difícil remontar todos los hilos que implican esta trama, pero intento resumirlos para no aburrirte y llegar al punto.
bla.
Fueron muchas cosas, mucha angustia de cosas que yo no podía controlar ni cambiar. De estar en el medio de situaciones de mierda.
Más una rotura de corazón  (a causa del Lobo) antes de que todo eso estallara.
Una rotura que me tiró abajo el autoestima, que me hizo tener bronca por tener solo 21 (por aquel entonces) años.
No sé cómo explicarte ni cuanto corresponde que te explique.
Pero fue todo de un nivel bastante raro.
Y quedé con fobia acrecentada por la situación familiar. Tenía tanto caos emocional  que no quería sumarle nada ni positivo ni negativo.
Y ahí fue que entré a la productora. Era insostenible vivir acá con lo que estaba pasando y necesitaba irme, aunque eso significara resignar muchas cosas.
Por suerte, con los meses y las charlas, las cosas se fueron acomodando.
Ahora ya no tengo esa presión por irme y de a poco mi cabeza fue virando el foco a lo que quiero hacer a nivel vocación (aunque me agarren mis dudas e inseguridades con cierta frecuencia).
Pero a nivel hombres, sos el primero real después de todo lo que pasó. Con real quiero decir el primero con el que hay posibilidades de que quiera seguir viéndote.
Después de nuestro primer encuentro, flashée un poco pero mi inseguridad me hizo creer que querías algo casual y ya.
Por suerte me volviste a invitar y por suerte me dejás en claro lo que te pasa.
A mí sin dudas me gusta mucho verte, besarte, cogerte, charlar con vos. Pero mi miedo es grande así que no me animo a decirlo/sentirlo tanto. Pero sí me animo a seguir viéndote, aprendiendo de vuelta a confiar en vos y en mí.
Es decir, lo que me da miedo es que no me importe correr el riesgo de contagiarme hpv si es por estar con vos.
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Cuando una ya cree tener la vida amorosa resuelta y empieza a imaginar futuro con aquel que solo se besó la madrugada de un sábado lluvioso, el destino le da una vuelta de timón al asunto.

Porque si creía que el viernes iba a salir con el profe de teatro, tal como habíamos dicho, estaba equivocada. En vano le mandé un mensaje de texto a las 18.30 tratando de organizar nuestro encuentro: las respuestas que obtuve fueron un mensaje via FB a las 20.30 (cuando ya podía haber salido de mi casa) en el que decía que le habían bloqueado la línea de celular pero que esperaba que le volviera con el transcurrir de la noche, y un escueto mensajito de texto a las 2.20 AM diciendo “hola, sigo sin cred. Estoy en un cumple. Vos en qué andás?” que respondí casi una hora y media más tarde, desde la casa de otro chico.

Porque en paralelo se dio la siguiente secuencia:

-En qué andás, Srita? Yo estoy volviendo a casa de una filmación. (mensaje de texto)
-Recién salgo de una clase y tipo 22.30 tengo una cena por el congreso. Si querés, nos mensajeamos y/o vemos más tarde! beso!
-Dale, si es que no me quedo dormido. Estoy palmado y mañana madrugo para ir a una radio que nos van a hacer una nota con mi banda.
-Bien ahí!Sí, yo también.
-Madrugás todos los días vos? je.
-Tengo una clase a las 11 por nuñez. Eso, un sábado, es madrugar! 🙂
– Yo me tengo que levantar a las 6.
-Si me quedo a dormir, nos levantamos 5.30 para un mañanero.
-Faaa, dale, de una.
(al rato)
-Me acabo de enterar que mudaron mi cena a unas cuadras de tu casa. Ja!
– Yeah!

Así que el viernes me fui a lo del chico del jueves santo. También actor, pero devenido en músico. La pasamos genial, mucha buena onda, confianza. Tanta confianza que a la mañana siguiente, él se fue a la nota y yo me quedé durmiendo. Volvió y nos abrazamos el último rato que podíamos dormir. Salimos a la calle, a las 10 AM del sábado, yo para mi clase de canto y él para la suya de guitarra y caminamos las cuadras abrazados. La despedida no fue un simple piquito: me daba besos y no me dejaba ir.

Domingo recibo mensajes varios de su parte. Que está engripado, que que cómo estoy, etc. Con una frase REmatadora: “Por cierto, a mi cama le gusta tu calorcito”.

Mientras me acostumbro a esta nueva realidad laboral, en que soy aún más free lance que antes, empiezo a disfrutar de ciertos resultados del trabajo hecho. Este fin de semana, coseché otro bombón gracias al trabajo (el anterior fue el del jueves santo, el actor devenido en músico).

Pero este otro bombón, cuyo nombre de pila es el mismo que el del anterior) me gusta en serio. Quiero conocerlo de verdad, ir al cine, presentarlo a la familia. Fueron solo unos besos en una fiesta a la que fui especialmente a buscarlo. Llegué, lo vi, lo saludé y me escabullí paralizada. Solo me pasa eso cuando alguien me gusta de verdad.

Los que tocaban en la parte de adelante de Niceto no me gustaron mucho (son todos amigos de este chico). Pero después me enteré de que tocaba una banda que me encanta en la parte de atrás y cuando me crucé al susodicho, le dije. Vino un ratito, pero la banda no arrancaba, fuimos hasta el vestidor a ver si podíamos dejar sus cosas con las mías pero no funcionó. En el camino de vuelta, se encontró con amigos y yo seguí hasta el final, sola. Empezó la banda y le mandé un mensaje de texto “te la estás perdiendo!”. Vino, escuchó, bailó, charló (descubro su timidez y leve inseguridad). Decido irme dado la hora, voy a buscar mis cosas, vuelvo a despedirle. PAF, me encaja un beso. Beso, beso, beso, me tengo que ir, veamosnos estos días. Llego a mi casa, mensajes para reafirmar mi deseo de verlo y correr su inseguridad. Bien recibidos.

Desde entonces espero que me invite a salir o el tiempo prudencial para invitarlo yo. Y mientras tanto, estoy viendo si acepto la propuesta del actordevenidoenmúsico: pasar este domingo de lluvia gris juntos…

Hace pocos días me enteré que el primer gran amante de mi vida, que ahora vive en EEUU,  estaba en Buenos Aires. Tal vez lo recuerden por lo que conté en su visita anterior.

Resulta que ahora está separado de su novia/esposa que le da la ciudadanía. Pero su proyecto es quedarse allá. Hace hincapié sutilmente en este detalle mientras devoramos un crumble alucinante de cebollas de Arevalito. Primer orgasmo de la noche.

Se me acalambró la mano (tal vez por tocar el piano largo rato) y él empezó a masajearla. Se fue acercando y nos terminamos besando. Nos fuimos a un telo y revivimos con total sinceridad y apertura aquella química de nuestros primeros años sexuales. Fue una conexión casi diría fraternal: dos amigos que descubrieron los placeres de la sexualidad juntos, que crecieron cada uno por su lado, que se quieren y se recuerdan. Lo acompañé a un partido de fútbol y lo preferí que fuera solo con los amigos a disfrutar su última noche en Buenos Aires. Siempre es bueno dejarlos con ganas de más…. y él vuelve a Buenos Aires en agosto.

Jueves santo. Ya la víspera del miércoles había tenido una cita con cuevana.tv. Tenía ganas de salir pero ningún plan me convencía.

Dejó el facebook abierto. “Hola! ¿Cómo va? ¿Qué es eso de que sos Lic en Crítica de Artes sonoras?” Explicación. “Entonces tu comentario sobre mi banda tiene bastante valor!” chiste va, chiste viene. Desmitifico. Cuento que en realidad quiero dedicarme a la música, sasasa. “¿Qué vas a hacer hoy?” (complete con comentarios vagos) “Me pongo presentable y voy para allá”.

Estuvo lindo. Al principio no me sentía muy en confianza. Todavía me atacan las inseguridades. Pero sus mimos y su propuesta relajada me fueron soltando. No del todo, pero sí lo suficiente para tener ganas de verlo otra vez.

Nueva temporada. Basta de comprar en liquidación

Me gusta MUCHISIMO mi compañero de trabajo. Muchísimo.

Quiero saber todo lo que le pasa, quiero re cogérmelo. Quiero tocarlo, besarlo, chuparlo. Quiero desnudarlo.

Quiero que me desnude, que me bese, que me abrace. Que me haga acabar.

Y creo que quiero que pase muchas veces, no solo una noche o dos.

Acabo de llegar de Uruguay, de unas preciosas aventuras en las playas de Rocha.

Vuelvo contenta, con ganas de empezar este año. Sentada sola sobre unas rocas, mirando el mar, sentí que podía dejar el 2010 irse.

Vuelvo triste, también. Por primera vez conocí lo que se llama un amor de verano. Entendí ese fuego fugaz y la desesperante despedida.

Quizás ese amor montevideano se venga a Capital. A seguir deleitándome con esas melodías de jazz, en mi piano en lugar de su melódica. Tal vez me termine de contar sobre la muerte su papá, o los nombres de sus sobrinos. Con suerte, se anime a seguir su pasión y disfrute las mías. Puede que me vuelva a besar, de cama a cama, como esa primera vez iluminados por una vela y asombrados por la casualidad. A lo mejor venga caminando por el andén del subte en vez de la calle de arena, tarareando ‘Round midnight o Misty. En una de esas, lo vuelva a encontrar. Ojalá.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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