El diario de la Señorita Kadbury

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Escribo como una manera de agradecer las cosas buenas que me están pasando. Son varias, por suerte:

Mis padres están muy bien. Se fueron de viaje juntos por 15 días, mi mamá se divierte mucho con mi sobrino (viene 2 veces por semana)… Nada que ver con la situación límite del 2010.

Laboralmente, arranco un proyecto de scouting de actores porteños. Me pagan por ir al teatro: un verdadero lujo.

Con Shimy todo va lindo y tranquilo. Por momentos me da miedo no sentir esas MARIPOSAS o una locura. Simplemente tengo ganas de verlo muy seguido y cuando estamos juntos, la paso tan bien… Y me encanta coger con él aunque hay veces todavía me cuesta soltarme del todo.

Hoy me imaginé recibiéndome a fin de año, tal como lo planeo. Por primera vez me dieron ganas: pensaba qué ponerme para el día que presente mi tesis, a quiénes quería invitar, cómo iba a festejar… Me emocioné.

La lista, por suerte, sigue. Pero yo voy a seguir en otro momento.

Casi seguro que tienen una o dos cosas lindas pasándoles. ¡No miren solo las que quedan por resolver!

Nam Myoho Rengue Kyo.

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La contrapartida de estar tan segura con lo que quiero hacer es que tengo muchísima resistencia a hacer cosas que NO quiero hacer. Tal es así que todavía no entregué ninguno de los cuatro trabajos que me dieron para hacer en una materia de la facultad. Claro que como es el trayecto final y somos pocos, son más que pacientes con nosotros… lo cual no hace sino acrecentar mi vagancia.

Si bien en un momento tenía la excusa de que “era mi único espacio de rebelión” porque estaba sobrepasada de laburo y cosas musicales, ahora ya no tengo más que echarme la culpa a mí. Sin embargo, hoy a la mañana cuando me levanté me lo propuse: hoy tengo que hacer los trabajos. Por ahora hice uno, del que estoy bastante orgullosa. La consigna era escribir una crítica a partir de una anécdota. Espero haberlo logrado.

Me gustó tanto que empecé a pensar que tal vez no estaría mal postularme como crítica para algún medio, sin por ello perder mi centro en la música. Pero aún me faltan 3 consignas más y un asbtract para presentarme en unas jornadas estudiantiles. La fiaca tira.

Ahora me voy a ir a meditar. ¿Podré a la noche lograr lo autoprometido? Con convicción digo SÍ.

Esta semana amaneció rara. Por empezar, me levanté antes de las 8 AM para ir a una reunión a la productora con los chicos que están armando el soft. Ahí me enteré que el padre de uno de mis compañeros había fallecido esa misma mañana. Absolutamente todos estábamos conmocionados: con apenas 53 años, el papá del chico que se encarga de lo administrativo no se había levantado de la cama. Padre nombrado en una de cada cinco frases de nuestro compañero.

Eso significó que después de esa reunión me quedara hasta el mediodía resolviendo algunos asuntos administrativos y ejecutivos.

Mi idea era, después de almorzar en casa, terminar algunos trabajos prácticos que vengo debiendo para la facultad e ir a probar una clase de danza, pero el cansancio me ganó y dormí una siesta de cuatro horas.

Me levanté con tiempo más que suficiente para prepararme. Ordené todo mi escritorio, puse a hervir agua para el mate y ahí llegó: mi primer alumno de piano y armonía. Mis conocimientos no son muchos, pero son lo que él necesita: años de clases de batería y con un terciario en producción musical en la EMBA, él no tiene idea de acordes ni tonalidades ni armonía. A cambio de ser mi conejillo de indias absorviendo conocimiento, me va a enseñar a usar un programa para hacer bases rítmicas digitales en vivo y a mezclar mis temas.

Me sentí tan bien. La docencia y la música son cosas que me encantan y juntas aun más. El proceso que se dio de Abril del 2010 a ahora fue bastante interesante: pasé de detestar no saber qué hacer de mi vida (o de cambiar de idea cada 3 días), a aceptar mi condición de incertidumbre a, finalmente, vislumbrar con felicidad cierto camino posible.

En 5 minutos salgo a encontrarme con mi jefe en la productora audiovisual para ver cómo sigue mi puesto allí. Hice bastante tiempo de asistente de producción y en marzo me ofrecieron ser productora fija + un montón de otras responsabilidades. Decidí rechazar el trabajo con sinceridad: “mi foco este año y en este momento de mi vida es mi vocación, osea, en la música”. La asistencia de producción me empezó a aburrir infinitamente y empecé a sentir que perdía el tiempo ahí. Ellos también lo veían en mí y me dijeron que tal vez lo mejor será pasarme a administración.

Al estar mejor las cosas en mi casa, no siento la presión de irme todos los días ni la presión de ahorrar para poder irme a vivir sola. Sigo ahorrando en las cosas irrelevantes; en lo que es formación, no pijoteo un centavo. Canto con dos profesores distintos, en mayo piano y danza contemporánea. Todo eso dará sus frutos en el futuro, lo sé.

El lunes además de empezar danza, será la primera lección de piano y armonía que le daré al novio de una amiga, que estudió producción musical en la EMBA sin nunca ver qué era una tonalidad. Él, a cambio, me va a ayudar a mezclar mis temas y va a enseñarme todo lo que pueda.

Veremos qué le digo a mi jefe cuando me pregunte qué quiero hacer.

Hace unas semanas intenté volver a escribir. Había muchas aristas distintas por las que empezar, todas ellas teñidas de gris.

Hoy siguen sin brillar, pero de a poco las voy puliendo y estoy contenta, positiva o algo así.

Las decisiones van tomando forma, las cosas se van acomodando… a veces es cuestión de tener paciencia y confiar en que el deseo nos guiará con sabiduría.

Y ahora, en items y categorías, el status de mi vida:

  • Decisión 1: mi centro es la música. Este año me recibo de Licenciada en Crítica de Artes sonoras, pero mi foco está en hacer y hacer música. Más allá de las bandas y proyectos, individualmente estoy segura de que va por ahí.
  • Decisión 2: así como trabajar fue una fuente de salud mental en un momento crucial de mi vida, en ESTE momento significa irme del eje. Dado que mis santos padres tienen la suerte de poder bancarme (y yo tengo la suerte de tenerlos a ellos como padres), decidí postergar la total independencia en pos de profundizar mi formación.
  • (in)Decisión 3: Dudo que mi formación vaya para el lado de la Psicología. Hoy siento que va para el lado de la docencia en la música.
  • Decisión 4: estoy a dieta hace una semana y media. No es una dieta muy estricta: es muy balanceada y me ayuda a organizarme. Hace casi un mes que retomé pilates y me estoy dejando el pelo largo. Quiero estar contenta con mi imagen y eso también se plasma en que estoy buscando un estilo más personal y adecuado de vestir. ¡Hasta los muebles adapté a mi nuevo ser! Se vienen las fotos.
  • Decisión 5: después de muchos histeriqueos con el compañero de trabajo (hoy, incluso, me invitó al cine: dijo que me llamaba al salir de la facultad y nunca lo hizo) me cansé. Si en algún momento se da, se da… mientras, soledad.
  • Decisión 6: invocar o hacer el daimoku me está haciendo super bien. Una vez por semana voy a lo de mi profesor de canto a invocar en grupo. Me gustaría sumarle una invocación más.
  • Decisión 7: hago más por placer y menos por compromiso.

En esos 5 días con mis hermanos descubrí muchas cosas sobre mí y sobre mi familia o la gente en general.

Descubrí que con la llegada del bebé, la relación de mi hermana devenida madre conmigo y con mi otro hermano menguó. En cada conversación se notaba que ella estaba claramente desactualizada de nuestras vidas. “¿Quién es fulano?” “¿Cuándo te pasó eso?” Y pero siempre algo (generalmente, el bebé) interrumpía. Nunca se retomaba el hilo de la conversación y ni mi hermano ni yo pudimos contar mucho.

Además me di cuenta de que me agarra mucha inseguridad sobre mí misma cuando estoy con ellos. Por un lado, decidí que quiero dejar de estar rellenita pero sin torturarme. Y por otro, me llevó a pensar en qué quiero ser vocacionalmente, cómo quiero definirme dentro de esta sociedad (y en esta familia) y no tardé en recordar aquella semana “ideal” que había trazado una noche de insomnio. Conclusión: al día siguiente de llegar me anoté en el gimnasio, hice el trámite para pasarme a Psicología y empecé a ir de oyente a las clases que mi profesor de canto le da a otros alumnos. Estoy muy contenta. Siento que estoy eligiendo quién quiero ser y me estoy haciendo cargo. Me falta encontrarle la vuelta a lo económico para mientras tanto, pero el tiempo me ayudará.

Estos días me siento un poco apagada. Siento que la vida me pasa por encima como un camión y yo intentando disfrutarla aunque sea un poquito, buscando maneras para aprender algo cada día, profundizar algo, mejorar algo del mundo que me rodea.

No sé si es el calor, la pancita que no se va (y menos si hace 2 semanas que no salgo a correr), los planes del verano y del año que son tan difusos…

No sé si son los sentimientos encontrados que me genera todo con mi madre en particular y ella junto a mi padre en general. No sé si es la necesidad de irme a vivir sola y los 60.000 miedos (y dificultades) que implica.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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