El diario de la Señorita Kadbury

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En 5 minutos salgo a encontrarme con mi jefe en la productora audiovisual para ver cómo sigue mi puesto allí. Hice bastante tiempo de asistente de producción y en marzo me ofrecieron ser productora fija + un montón de otras responsabilidades. Decidí rechazar el trabajo con sinceridad: “mi foco este año y en este momento de mi vida es mi vocación, osea, en la música”. La asistencia de producción me empezó a aburrir infinitamente y empecé a sentir que perdía el tiempo ahí. Ellos también lo veían en mí y me dijeron que tal vez lo mejor será pasarme a administración.

Al estar mejor las cosas en mi casa, no siento la presión de irme todos los días ni la presión de ahorrar para poder irme a vivir sola. Sigo ahorrando en las cosas irrelevantes; en lo que es formación, no pijoteo un centavo. Canto con dos profesores distintos, en mayo piano y danza contemporánea. Todo eso dará sus frutos en el futuro, lo sé.

El lunes además de empezar danza, será la primera lección de piano y armonía que le daré al novio de una amiga, que estudió producción musical en la EMBA sin nunca ver qué era una tonalidad. Él, a cambio, me va a ayudar a mezclar mis temas y va a enseñarme todo lo que pueda.

Veremos qué le digo a mi jefe cuando me pregunte qué quiero hacer.

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En esos 5 días con mis hermanos descubrí muchas cosas sobre mí y sobre mi familia o la gente en general.

Descubrí que con la llegada del bebé, la relación de mi hermana devenida madre conmigo y con mi otro hermano menguó. En cada conversación se notaba que ella estaba claramente desactualizada de nuestras vidas. “¿Quién es fulano?” “¿Cuándo te pasó eso?” Y pero siempre algo (generalmente, el bebé) interrumpía. Nunca se retomaba el hilo de la conversación y ni mi hermano ni yo pudimos contar mucho.

Además me di cuenta de que me agarra mucha inseguridad sobre mí misma cuando estoy con ellos. Por un lado, decidí que quiero dejar de estar rellenita pero sin torturarme. Y por otro, me llevó a pensar en qué quiero ser vocacionalmente, cómo quiero definirme dentro de esta sociedad (y en esta familia) y no tardé en recordar aquella semana “ideal” que había trazado una noche de insomnio. Conclusión: al día siguiente de llegar me anoté en el gimnasio, hice el trámite para pasarme a Psicología y empecé a ir de oyente a las clases que mi profesor de canto le da a otros alumnos. Estoy muy contenta. Siento que estoy eligiendo quién quiero ser y me estoy haciendo cargo. Me falta encontrarle la vuelta a lo económico para mientras tanto, pero el tiempo me ayudará.

Estos días me siento un poco apagada. Siento que la vida me pasa por encima como un camión y yo intentando disfrutarla aunque sea un poquito, buscando maneras para aprender algo cada día, profundizar algo, mejorar algo del mundo que me rodea.

No sé si es el calor, la pancita que no se va (y menos si hace 2 semanas que no salgo a correr), los planes del verano y del año que son tan difusos…

No sé si son los sentimientos encontrados que me genera todo con mi madre en particular y ella junto a mi padre en general. No sé si es la necesidad de irme a vivir sola y los 60.000 miedos (y dificultades) que implica.

Luego de un largo tiempo lleno de dudas, sintiendo que me hacían perder el eje, me hacían valer menos y, sin duda, me provocaban mucho sufrimiento; había llegado a el momento de decidir dedicarme a la música sin más ni menos, con ánimos de crecer como artista.

Esa certeza duró varios meses y hoy, todavía, no la pongo en duda. Sigo queriendo desarrollarme en esa área. Sin embargo, me volvió a picar el bichito. En una clase de canto que yo estaba muy preguntona sobre los demás, mi maestro me dijo que me veía. Al día siguiente, en el trabajo, un compañero me preguntó cuándo iba a empezar la carrera. Como parte de mi trabajo, hago mucho scouting (abordar gente en la calle para preguntarle si quiere participar en publicidad) y me doy cuenta de que me encanta hablar con ellos. Así vuelvo a la pregunta, pero sin sufrimiento: ¿la psicología es mi vocación?

Quizás son dos centros internos míos que se alimentan y potencian entre sí. Lo cierto es que mi prioridad, hoy, es terminar esta carrera que estoy haciendo. Y es menester que me vaya a vivir sola. Así que me tomo todo el 2011 para pensarlo con tranquilidad (y para bajar 4 kgs), mientras sigo con otras cosas.

¡Feliz navidad a todos!

Estoy en crisis total.
La vuelta de mis padres me ahogó más de lo que pensaba. Mi madre es TAN insoportable.

Necesito irme a vivir sola, pero no sé cómo organizar mi vida ni si voy a poder mantenerme ni cómo planteárselos.

Además, no sé qué hacer en las vacaciones, ni con quién. Mi madre sufre por mí y dice “ay, no quiero que te quedes sin vacaciones”.

Por otro lado, este viernes canto. Estoy muy contenta, pero no sé qué ponerme.

Y siento que alejo a todos los hombres que se me acercan o los termino lastimando y eso también me hace sentir mal.
En fin, debería desactivar todos estos pensamientos y simplemente escribir los trabajos que tengo que entregar mañana en la facultad.

Hacía bastante tiempo que no despertaba un domingo con una noche de sexo para contar.

El hippie con el que estuve en mi oficina el día de la fiesta me invitó a ver su obra de teatro. Llegaba tarde entonces decidí pasarlo a buscar cuando terminaba.

Empezamos a caminar y hablar de la vida. Chico de San Isidro que no se conforma con los modelos establecidos, que quiere juntar herramientas para viajar por el mundo y poder vivir en cualquier lado. Ya lo hizo con los malabares por parte de América del Sur. CUERPAZO. Dulce a más no poder, gracioso, personaje.

Mis viejos hicieron una escapada este finde, así que lo invité a casa, tomamos una cerveza mega hiper abrigados en la terraza hasta que se largó a llover. Lo mostré unos temas míos en el piano (con muchísima torpeza de mi parte) y empezamos a besarnos. Fuimos a mi cuarto, empezó a desvestirme y besarme y terminamos lo que habíamos empezado en la fiesta. Dormimos abrazados.

Hoy pienso en anoche y me veo un poco fría, pero sincera. Muy tranquila, sin tratar de agradar. Escuchando todo lo que él decía, compartiendo gran parte de sus inquietudes. Fue una postura atípica, pero muy relajada.

¿Será que me durmieron el corazón? ¿Será que mis sensaciones por el otro chico aniquilan cualquier nueva posibilidad? ¿Será que estoy creciendo?

Se acerca fin de año y empiezo a armar el balance anual. Es inevitable revisar todo lo que pasó.

Para resumir, podría decir que este año toqué fondo con toda la depresión de mi vieja. Pero no fue del todo negativo porque me empujó a diferenciarme aún más de ella y focalizar más en mi vida.

Con todas las cosas, el año tiene su brillo: empiezo diciembre con convicción, segura de que lo que quiero hacer es cantar y hacer música. Tomando clases de piano con un nuevo profesor, focalizando en las composiciones y en la posibilidad de grabar un demo semi-profesional en el verano, buscando nuevas fechas…

Y eso me llena de felicidad.


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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