El diario de la Señorita Kadbury

Archive for the ‘yoga’ Category

  • Mi profe de canto está organizando un “trabajo práctico”: 3 alumnas suyas vamos a cantar temas de jazz en agosto/septiembre con público. Hoy tuvimos el primer ensayo con el guitarrista y fue SUPER LINDO. =)
  • Me saqué buena nota en uno de mis exámenes, compensando una muy baja.
  • Mi mamá está un poco menos angustiada: se enteró que tiene un problema de tiroides y parece que eso la tiraba mucho para abajo. Se está haciendo muchos estudios y ojalá encuentren una medicación que la ayude.
  • El miércoles cumplo 22 años.
  • Tengo el comentario-buena-onda perfecto por si el Lobo me llama por mi cumple: en octubre viene a Bs As una de sus o su banda preferida, The Pixies.
  • Así como la ficha de que las cosas en casa no estaban bien, siento que me cayó una especie de ficha con esto de cómo quiero encarar mi vida profesional.
  • Me vino.
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Hoy creí haber olvidado el cumpleaños de la novia de mi amigo y guitarrista. Le mando un mensaje tratando de confirmar mis sospechas a lo que como respuesta obtengo un “es el viernes, colgadita”… Entonces, ¿qué era el 23 de junio?

Unas horas más tarde, en clase de teoría musical, me vibró el celular. Alguien llamaba y ahí recordé.

23 de junio era mi fecha de aniversario con el-ex y era… ¡ÉL MISMO QUIEN LLAMABA!

Más tarde le devolví el llamado. Él dice que me llamaba solo para preguntarme cómo estaba del temilla familiar, que le comenté la semana pasada.

Igual le desée un “Feliz no-aniversario” y decidimos alegrarnos por haber compartido algo lindo en el pasado.

Qué cambiada me siento a la Srita de aquel entonces… da para charlarlo.

Se vienen los exámenes. Se vienen esas hojas arrancadas con la lista de cosas que me faltan hacer. Cuento los días. Juego al tetris con mis actividades, horas de estudio y de sueño. Reduzco el tiempo “ocioso” al mínimo.

Taylor (el que estudiamos en la secundaria por sus aportes a la organización científica del trabajo) debe estar feliz en su tumba. Casi todos nosotros nos adaptamos a sus estándares de vida. Debemos hacer más, leer más, saber más, ser más “bellos”, ser más cultos, más solidarios, más sociables, más más más más más. Pero el tiempo es el mismo.

Nos volvimos esclavos del reloj. Queremos en pocos años alcanzar un montón de objetivos. Queremos todo YA. Cuanto antes. Tenía que estar para ayer. Vivimos retrasados, apurados.

No quiero vivir más así. Ojo, no estoy proponiendo dejar de hacer cosas en la vida: sólo me propongo ser conciente de lo que elijo, del tiempo que dispongo. Disfrutar los minutos: en el colectivo, barriendo, durmiendo.

Estoy leyendo el libro que ven acá arriba (Elogio de la lentitud, de Carl Honoré) y me pregunto cómo congeniar mis múltiples deseos con el tiempo que dispongo. Quiero todo, pero el gran problema de mi vida es cómo congeniar, compatibilizar, priorizar. Supongo que uno de mis aprendizajes en esta vida es aceptar que no se puede todo. Que no se puede todo YA.

Luchemos contra el taylorismo.

Quizás es fruto de un lindo fin de semana, quizás de un poco de reflexión. De una amiga con problemas serios de salud y la compartida reafirmación por la vida. No sé. Lo que quiero contar hoy es que me siento mejor.

Vengo de semanas intensas. El duelo por el Lobo (sí, califica de duelo) me consumía energías, me tenía desganada. Veía horas de televisión: muy inusual en mí. Me tiraba en el sillón a dormir. No estudiaba, quería faltar a todas mis actividades. Tenía cierta iniciativa de estar mejor, pero ese proceso seguía y yo no podía apurarlo.

Llegó el lunes, llegó junio (mes de mi cumpleaños y de numerosos exámenes), llegó el frío y volvieron las ganas. Ganas de estudiar, ganas de escribir críticas, ganas de cantar y estudiar más piano y guitarra, ganas de estudiar más música.

No voy a negar que extraño al Lobo y que sigo anhelando un reencuentro futuro. La diferencia es el plano en el que está ese anhelo: si antes estaba en primer plano y tapaba todo lo demás en mi vida, digamos que ahora está en 1,5 o quizás ya en segundo plano. Por las dudas, no cantemos victoria antes de tiempo: puede que en unos días recaiga. Habrá que recordar que lo único permamente en este paso por el mundo es la impermanencia.

Cada vez estoy más convencida de que la práctica cotidiana de lo que yo llamo el budismo, me hace bien. La línea en la estoy incursionando sostiene que todos pueden alcanzar la iluminación en esta vida y lograr una revolución. Esta revolución deriva de otra idea pilar del budismo: somos uno con el medio, así como el pez con el agua. Lo que hagamos, lo que proyectemos, lo que sintamos afecta nuestro medio y nuestro medio nos afecta. Cuanto más en contacto estemos con nuestra verdad o deidad interior (que no es más que conectar con nuestro deseo más sincero), más lograremos armonizar nuestro medio.

Requiere un ejercicio diario. Quiero intentar dedicarle aunque sea unos minutos de pensamiento mientras viajo en colectivo o mientras me ducho. Es muy fácil perdernos en esta sociedad.

En fin, en eso andamos.

Para el que quiere investigar un poco más sobre estos temas: http://www.sgi.org/

Hoy, 23 de marzo, descubrí que mi trabajo apesta. Por ser un e-job, resulta que NO TENGO FERIADOS. Sólo el 1ero de mayo, navidad y año nuevo. Malísimo.

Voy a renunciar porque la paga no es tan buena, no hay posibilidades de “crecer”. La experiencia ya la adquirí.

El tema es si buscar ya otro o aceptar la “beca” de padre y madre. ¿Algo relacionado? ¿Algo que dé dinero?

Pero si voy a hacer otra carrera, ¿de qué me convendría trabajar?

¿Voy a hacer otra carrera?

Siendo una persona tan gánica, cuando aparecen ganas de alguno de mis otros intereses, me siento perdida.

Tengo que descansar.

Voy a consultarlo con la almohada.

Cambiando de tema, con el Lobo estamos en una oscilación rara. Cumple años esta semana y está movilizado. Habla de su miedo a la muerte y todo. Además, creo que lo asusté un poco, además. Los mails cada menos de 5 horas siguen, pero él está un poquitín más guardado.

Por otra parte, hay un compañero de yoga que me gusta. Tiene 21, como yo, y estudia música y comedia musical, teatro, esas cosas. (Sólo espero que no sea gay). Tengo que pensar alguna artimaña para conseguir su mail/facebook/myspace/celular. Algún medio de comunicación.

Aunque me guste mucho el lobo, mi principio de realidad me dice que siga mirando a otros hombres.

Ahora sí, a dormir.

La sensación que define mi estado actual en más de un aspecto de mi vida es SUSTO. Voy por ítems.

  • Esta semana empecé un taller de teoría musical y soy la que menos sabe del grupo, la “menos música”. Tengo miedo a quedarme afuera y a nunca poder aprender a leer partitura.
  • El miércoles casi no tuve tiempo para terminar el trabajo antes de ir a la facultad. Encima, cuando salí de la facultad llovía a cántaros y no me había animado a ponerme mis botas de lluvia nuevas porque sentía que iba a yeta. Tanto correteo y tiempo ajustado me hace pensar que quizás no voy a poder con todo lo que tenía pensado para este 2010. No sé cómo me voy a organizar. Tengo miedo.
  • El lobo sigue presente, pero levemente distante. Quizás es que siendo la 5ta vez que nos vamos a ver (4 semanas desde que nos conocimos), el nivel de ansiedad baja un poco y entonces nos abalanzamos menos sobre el otro. Quizás a él le agarró miedo y puso un poco un freno. Yo veo eso y freno. Él frena. Así sucesivamente. Espero no terminar con otro planteo. Después de que me confesó que le da miedo que nos vean juntos en la calle, está todo bastante dicho, ¿no? Soy su amante/¿amiga?. Por ahora no me molesta, pero tiendo a querer todo con alguien. Tengo miedo a salir lastimada.
  • Toda brotada e hinchada como un globo por la menstruación (aunque quizás también por los antibióticos para la infección urinaria que me agarré cogiendo a mansalva con el lobo), tengo el autoestima por el décimo subsuelo. Empecé yoga esta semana. Me hace bien, pero no sé si será suficiente. Creo que necesito más descarga (y quemar más calorías). No tengo miedo, igual.
  • De las cosas de la facultad, todo me gustó menos una materia y hay una que todavía no cursé. Sin embargo, teniendo tan presente la idea de estudiar otra cosa, el desánimo es importante. Me asusta la idea de empezar otra carrera. Me asusta la idea de que no sea. Me asusta contarle a mis amigos de esta inquietud y lo que puedan llegar a decirme. Pero creo que me la voy a tener que bancar.

Hoy recordé algo que hacía a los 13. Estaba medio gordita, autoestima por el piso, al borde de una anorexia. Como algo de cordura (gordura, je) me quedaba, empecé a bailar lo que pasaban en la radio frente al espejo del estudio de mi madre. Así bajé un poquito la pancita de estoy-dejando-de-ser-niña.

Hoy, más snob que por entonces, decidí amortizar el mat de yoga que me compré y al segundo saludo al sol, sonó el teléfono. Me desconecté tan rápidamente del yoga que cuando volví, decidí cambiar el plan: puse unos tamborcitos y voces (Marlui Miranda) y a saltar!

Terminé haciendo medialunas, pegando grititos como los de canto y chivando a lo loco. Sacando afuera porquerías guardadas quién sabe desde cuándo.

Chivar es gratis, señores y señoras. Es cuestión de divertirse, conectar, cuidarse, disfrutar.

Esta abstinencia de sexo y mini-bajada-de-autoestima me llevó a reconectar con mi cuerpo, a recordar que no necesito inscribirme en ningún lado para bajar de peso: solo decidirlo y poner manos, piernas, panza, cola, cabeza a la obra.

Igual, una noche (o tarde o mañana) de lujuría no sería contraproducente en este proceso =)


Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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