El diario de la Señorita Kadbury

Todo marcha con viento en popa. La licenciatura terminada, un hermoso trabajo que no tardó en aparecer, festejos varios que me llenaron de amor…

Y yo acá, sufriendo por este chico y por una fiebre veraniega. Me la está haciendo difícil… entendería sus recaudos, entendería que tal vez esté en un momento en que quiera disfrutar “de su juventud”, loquesea. Pero no logro saber qué le pasa, tal vez ni él sabe.

Yo solo sé que lo extraño.

Y que quiero que me deje pagar mis deudas con él de una vez. Un crédito precancelable.

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Ansiosa, desesperada, atenta en todo momento al celular a corta distancia… Enojada porque me pareció escuchar un “Te llamo a la noche para ver cómo te fue” y que sean casi las 4AM y ni señales.

Claro que barajo con grandes chances una suerte de venganza conciente o inconciente. En el segundo caso, sería en realidad una cuestión de recaudos.

Me cuesta recordar cómo era todo hace 15 meses, cuando nos conocimos. Recurrir a este blog fue una de las maneras de entender… https://sritakadbury.wordpress.com/2010/09/

Pero pasó ya más de un año: las turbulencias externas e internas se calmaron y mi vida fue encontrando su rumbo. Hace unas semanas lo quise ver, porque había estado rondando su barrio. Tal vez por su “YA TE DESIDEALICÉ”, desde ese día no puedo parar de pensar un poquito en él. Salí con otro chico (situación extraña: me invitó a dormir LITERALMENTE a su casa), pero al poco tiempo sentí ganas de saber de él  otra vez . Ayer volvió de viaje y ayer nos juntamos, me quedé a dormir y todo.

Abrí irremediablemente los ojos una hora antes de lo previsto y me dispuse a observarlo… La tentación de besarlo, abrazarlo, manifestarle mi cariño de la manera que fuera me desconcertó.

Sentir que el corazoncito se me esconde tras paredes de piedra mientras tenemos relaciones sexuales también fue indicio de algo.

Y la bronca de que no me haya llamado para ver cómo me fue……

 

Porque, en realidad, lo importante del día es que hoy me recibí: defendí mi investigación, me llenaron de espuma… solo queda retocar un TP de otra materia mañana y se termina completamente. Licenciada Kadbury, mucho gusto.

De adolescentes, mi mejor amiga de la secundaria gustaba de un chico y me pidió que lo agregara al ICQ (¡empiezo a ser un vejestorio!)  y averiguara.

El chico me pareció adorable al instante. Tal vez hasta demasiado bueno para ella, pero yo colaboré igual y se pusieron de novios. Pero la afinidad crecía y nos llevó a ser muy muy amigos.. Tan amigos que me contaba a mí cosas que a su novia, mi amiga, no.

En un momento, se separaron y yo quedé en el medio, aunque mi relación simbiótica con ella no tendría mucho futuro.

Los años fueron pasando y él y yo seguíamos hablando de vez en cuando, con la misma confianza y frescura que siempre. Participamos y promovimos algunas actividades de la secundaria (un cineclub con su correspondiente revista que él dirigía y yo corregía, diagramaba, etc).

Fueron y vinieron los novios y novias de ambos (algunos de los míos eran sus amigos), pero siempre firmes en los llamados de cumpleaños con 16 días de distancia. El mío viene antes así que él siempre dio el primer paso.

Ocho años juntos. Estamos los dos solos y aquella afinidad, intacta. Unos mates un día, ir al teatro juntos otro, al cine… Anoche, sentados en el umbral de un edificio, esperando el colectivo, me dice “¡estamos teniendo citas de amigos!”… ¿sí?

Tras mucho refunfuñar – alrededor de unos 7 meses -, me dispuse a escribir el informe de investigación sobre las orquestas de improvisación dirigida de Buenos Aires. Pude comenzar gracias al alumbramiento de ver una tesina de una amiga: me bloqueaba no tener un índice tentativo que organizara mi escritura.

Así fue como la mañana del jueves pasado, a una semana y unas horas de la entrega final, entendí qué era lo que estaba produciendo. La entrevista a un director, que había tomado el sábado anterior, me tenía entusiasmada; pero la motivación se deshacía con la intangibilidad de mis conocimientos adquiridos a lo largo de estos meses de lento trabajo y con el silencio por parte de una personalidad a quien quería entrevistar.

Fui a clase con mi confusión y mi acalorado índice tentativo. Había susto en las miradas de mis profesores, pero yo estaba contenta. Recién hoy domingo (ayer hice otra entrevista) pude comenzar a redactar y mi exaltación es creciente. Ver un producto, propio, personal, sincero.

Me siento motivada. Y, a la vez, fue el día en que más melodías se me ocurrieron, pude armonizar aunque sea básicamente una canción que tenía en mente… ¿Dos caras de una misma moneda? ¿Tendré que dejar de debatirme y confiar en que voy a hacer las dos?

No puedo dejar de lado lo teórico: hay textos e ideas que me alimentan y sustentan. También hay muchos que me destiñen, pero ahora me siento más consistente conmigo misma, ergo más capaz de distinguir esas voces que no vibran con la mía.

 

Se acerca un “Licenciada” antes de mi nombre y quiero merecerlo.

El viernes a la noche fui a lo del Lobo. Preparó una cena muy vegetariana (qué otra cosa podíamos esperar del encuentro de una proto-macrobiótica y un muchacho con reflujo). Charlamos un rato, contando un poco qué fue de nuestras vidas en este año sin vernos. Después fuimos al sillón, como en los viejos tiempos, y la mimosidad empezó.

En su dormitorio me sentí completamente despistada: todo era tan igual y tan distinto a la vez. No entendía por qué.

Hicimos un time out y ahí pude comprender que la carga emocional que antes teñía todo, ya no estaba. Se lo plantée, porque no soy muy buena en eso de disimular. Lo entendió completamente, pero un poco se enojó.

Luego de un rato de mal humor, una improvisada lección sobre endecasílabos y un buen disco, volvimos a arremeternos, esta vez sin inconvenientes. Dormimos hasta que a las 9AM del sábado él ya daba vueltas en la cama y me empezó a hablar. Desayunamos, otro disco, otra arremetida. Almorzamos y me fui a un seminario sobre budismo.

Me pareció que le cuesta mucho conectar desde un lugar más sensible y no tan intelectual (eso no es mejor ni peor, solo distinto a mí); pude ver su coraza y simultaneamente percibir cuánto nos queremos.

Y, desde esta Kadbury un poquitito más adulta o más espiritual o más loquesea, me di cuenta de que ese “techo” del que él siempre hablaba, el límite a nuestra relación, nunca existió tangiblemente. Son y fueron impuestas por él, más allá de su “momento”.

Porque no sé si creerle a sus miradas “puanner”*, ni a su parlotear semi constante. No había entre nosotros una unión de corazón a corazón, como sí llegué a disfrutar por momentos con Shimmy. Sentí que el terror a permanecer en silencio encubría el temor a (no) conectar. Y la duda expresada en ese paréntesis me da bastante ansiedad.

Pero lo quiero volver a ver. Sin lugar a dudas.

 

 

(*: dícese de un estudiante o egresado de la facultad más snob de Buenos Aires, con altos grados de soberbia y enorme culto a la intelectualidad)

Hoy rendí mi último parcial de la carrera. Solo me quedan 3 trabajos/monografías por entregar y termino. La sensación es rarísima. Estuve todo el fin de semana triste, sintiendo bronca conmigo misma por haber desestimado mi deseo hace ya algunos años. Ayer, entre lágrimas, me pedí perdón y me perdoné. Entendí que toma tiempo juntar coraje y que es una alegría haber entendido para dónde encarar mi búsqueda.

A modo de homenaje y agradecimiento, acá comparto un discurso magnífico (muy relacionado con lo de arriba) que dio Steve Jobs, creador de las computadoras MAC , y que a mí me sirvió mucho.

Cambiando de tema, este fin de semana veo al Lobo, supuestamente. Estoy tan tranquila con la decisión que me sorprendo a mí misma. Sí, sé que corro riesgos de engancharme de vuelta… pero también corro el riesgo de pasarla bien un rato.

Por ahora, solo me voy a acostar en la oscuridad a escuchar el último disco de bjork online desde este link –> http://www.npr.org/player/v2/mediaPlayer.html?action=1&t=1&islist=false&id=140926565&m=141048285

 

 

 

 

 

 

Últimamente siento ganas de abrir mi corazón asustadizo. No lo logro todo el tiempo, pero de a poco voy descubriendo esas cositas que me ayudan y quiero compartirlas o al menos anotarlas por si en algún momento me olvido:

– Cocinar algo con tiempo y amor

– Escuchar un disco entero

– Ordenar y/o limpiar y que quede todo lindo

– Aprender una canción nueva que me emocione

– Recordar que el canto es un regalo al que escucha, salga como salga

– Caminar o andar en bici con o sin destino, pero a pura respiración profunda

– Invocar

– Mover el cuerpo

Obvio que no todo funciona siempre, pero hasta ahora alguna vez me sirvió.

Manifiesto

Entre dudas existenciales, crisis vocacionales, amigas, amigos, chongos, novios, potenciales, ex-novios, amor, sexo, música, exámenes y más dudas existenciales, les escribe la Srita. Kadbury. Esta fanática del chocolate y los tés especiales, cuenta un poco de lo que va percibiendo adentro y fuera de sí. Atenti...

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